La reelección (o no) de Trump y su impacto en la lucha climática

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Imagen de Tibor Janosi Mozes en Pixabay

Las elecciones presidenciales de Estados Unidos en noviembre de 2020 podrían tener un alto impacto a nivel global en términos ambientales.

«Fue repugnante, una mentira de principio a fin, me puso furioso». Así se expresaba Todd Stern, el principal negociador del gobierno de Estados Unidos cuando se selló el Acuerdo de París, en 2015, todavía bajo la administración Obama, al respecto del anuncio en 2017 por parte de Donald Trump de la salida del país de ese pacto. «Ahí estaba ese cómico, que no entiende nada de lo que está hablando», lamentaba Stern en declaraciones recogidas por el diario británico The Guardian.

Es uno de los mejores ejemplos de lo que para el planeta, en términos ambientales, puede suponer que haya un cambio o una continuidad al frente de la Casa Blanca. Tal y como publicábamos en Diario.eco en diciembre de 2019, el Índice de Desempeño frente al Cambio Climático (IDCC), una herramienta independiente de monitorización para supervisar el desempeño de los países en materia de protección del clima, señala la grave evolución de Estados Unidos en este ámbito.

Esperando la vuelta con Biden al compromiso global con el Acuerdo de París

En el otro lado de la lucha por la presidencia, el candidato demócrata, Joe Biden, aunque lejos del programa progresista del que fuera aspirante Bernie Sanders, si posee una agenda significativamente más comprometida ambientalmente si la comparamos con el programa Trump.

Biden ha prometido a nivel interno la restauración de diversas regulaciones ambientales, algunas introducidas durante la presidencia de Obama, y derruídas por la administración Trump. No obstante, no ha aceptado las peticiones para la prohibición del polémico fracking, aunque si ha asegurado que no apoyará la ampliación de esa estrategia. En cualquier caso, los analistas consideran que a nivel de agenda climática, su programa daría pasos más allá de lo conseguido con Obama.

Si bien no ha aceptado el bautizado como Green New Deal por el sector más a la izquierda del Partido Demócrata si presentaría las propuestas sobre cambio climático más ambiciosas hasta la fecha por parte de un candidato presidencial. Entre otros, proyectaría un plan de inyección de dos billones de dólares hacia las cero emisiones netas de dióxido de carbono antes de 2050 y compromisos concretos para 2035 basados en la apuesta por la energía solar y eólica.

Una vicepresidencia verde para Kamala Harris

Hay expectación también sobre el papel que podría jugar Kamala Harris, la escogida por el equipo Biden para candidata a vicepresidenta. Se especula con que podría seguir la estela de Al Gore en cuanto a izar la bandera ambiental como uno de sus valores diferenciadores.

Harris ha hablado durante su campaña de necesidades como el incremento de las contribuciones de Estados Unidos al fondo verde para el clima, la neutralidad de carbono para 2045 o la presión de su país para detener el apoyo del Banco Mundial y otras entidades de financiación para el desarrollo en lo que a financiación de combustibles fósiles se refiere.

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