Trump firma el fin de la Luna como “bien común” de toda la humanidad

Horizonte con Luna sobre nube naranja
Alienta a saltarse el derecho internacional para la explotación minera del satélite.

El entusiasmo del gobierno de Donald Trump por levantar todo tipo de barreras para la explotación minera en el planeta Tierra no conoce límites. La hemeroteca acumula ejemplos de laxitud y revocación de obstáculos y protecciones ambientales para facilitar esa explotación, fundamentalmente en lo que a combustibles fósiles se refiere. Y de hecho ahora apunta también más allá de nuestro planeta. Y es que en plena crisis global el ejecutivo estadounidense liderado por Trump acaba de sorprender con la publicación de una orden ejecutiva que apunta más alto… a la Luna.

“Los estadounidenses deberían tener el derecho de participar en la explotación comercial, la recuperación y el uso de los recursos en el espacio ultraterrestre”, expresa este documento accesible al público en la red. De hecho, específicamente se recuerda en el texto que Estados Unidos no ha llegado nunca a firmar el acuerdo de 1979 que establece que toda actividad en el espacio ha de regirse de acuerdo al derecho internacional. Y es que en realidad ya bajo el mandato de Barack Obama, el Congreso estadounidense había impulsado una ley que autorizaba de forma explícita la utilización de recursos de la Luna por parte de las empresas estadounidenses.

La Luna “no es un bien global”, dice Estados Unidos

“El espacio exterior es un dominio legal y físicamente único de la actividad humana, y Estados Unidos no lo ve como un bien común global. En consecuencia, la política de los Estados Unidos será alentar el apoyo internacional para la recuperación y el uso público y privado de los recursos en el espacio ultraterrestre, de conformidad con la ley aplicable”, podemos leer en el documento firmado en la Casa Blanca a 6 de abril de 2020 por Donald J. Trump.

El texto, que se refiere a la Luna, pero también a Marte y a “otros cuerpos celestes”, es una clara toma de posición ante la futura, y con probabilidad no tan lejana, explotación de recursos minerales de la Luna.