La OMS dice que con probabilidad produce cáncer, la UE lo prohíbe y España sigue usando este tóxico en los campos

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Tractor fumigando un campo
En materia de tóxicos agrícolas España elige beneficios económicos antes que salud y medio ambiente.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que el compuesto 1,3-dicloropropeno es un “posible carcinogénico en humanos”. Sobre esta misma sustancia, la Agencia Europea de Salud Alimentaria (EFSA) ha informado desfavorablemente y en contra de su autorización. Y de hecho, la Unión Europea ha prohibido su uso hace ya más de diez años. Dicho todo esto, en un contexto normal la noticia debería acabar aquí y debiéramos estar todos satisfechos. Pero en un mundo de burocracias y atajos legales no todo es tan fácil.

España vive al margen de esas recomendaciones desde hace años. La sustancia, tal y como denuncia Ecologistas en Acción, sigue usándose «regular y rutinariamente» en muchos campos de cultivo. Los ambientalistas achacan esta situación al mal uso de las llamadas autorizaciones excepcionales, permitidas por el artículo 53 del Reglamento (CE) nº 1107/2009. A través de varias resoluciones del Ministerio de Agricultura, se justifica la necesidad del «uso excepcional» del 1,3-dicloropropeno, junto con la sustancia activa cloropicrina, justificando que es «el único sustituto eficaz del ya desaparecido bromuro de metilo para la desinfección de suelos».

España intenta ahora que Europa bendiga la vuelta del tóxico a la lista de autorizados

La UE, dentro del Comité Permanente de Vegetales, Animales, Alimentos y Piensos de la Comisión Europea (SCPAFF), tiene en la mesa este año el debate sobre esta sustancia tóxica 1,3-dicloropropeno. España batalla así en las instituciones a favor de este tóxico pese a la posición contraria de 14 países europeos que se oponen a su comercialización tanto temporal como permanente.

«La representación española continúa decidida a que se obvien los informes técnicos y las posiciones de países en que entienden que la salubridad de la población y el respeto al medio ambiente, que al fin y al cabo es el pilar de la sostenibilidad (también de las explotaciones agrícolas), deben prevalecer sobre los intereses económicos de las grandes empresas del sector agrícola, especialmente de los grandes beneficios de las corporaciones internacionales de agroquímicos y agrotóxicos», se lamentan desde Ecologistas en Acción.

¿Qué es el 1,3-dicloropropeno y por qué le interesa tanto a la agricultura intensiva su uso?

El 1,3-dicloropropeno es un plaguicida que elimina toda vida orgánica, dá igual que sea beneficiosa o parasitaria, que pudiera competir con los cultivos que se pretenden realizar.

Algunos de sus usos típicos, mediante mezcla con cloropicrina, son en suelos de cultivos de fresa, berenjena, calabacín, cebolla, judía verde, ornamentales herbáceas, pepino, pimiento, tabaco y tomate.

España pierde el tren del futuro de la agricultura sostenible

«España está perdiendo el tren europeo en materia de agricultura y gestión integral de plagas». Así lo sentencia Ecologistas en Acción al hilo de casos como el aquí mencionado. Recuerdan desde el colectivo que la Unión Europea, desde 2009, estableció una estrategia respecto a la Gestión Integrada de Plagas por el que se determina que se debe trabajar en planes nacionales para la reducción de uso de sustancias tóxicas químicas.

La recomendación de la UE es que se sustituyan por metodologías menos lesivas para la salud y el medio ambiente. El barbecho, la rotación de cultivos, la solarización y los métodos biológicos son algunas de las sugerencias posibles.

Desde Ecologistas en Acción resaltan el informe de la Universidad Politécnica de Madrid de enero de 2018 ‘Efectos de la cloropicrina y del 1,3 dicloropropeno. Diagnóstico de la situación y análisis de viabilidad de alternativas’. Dicho etudio muestra que la biosolarización (empleo de la luz solar como desinfectante) es tan efectiva como el uso de estas dos sustancias prohibidas. También concluye que la utilización de otros productos químicos autorizados alcanza una eficacia del 74%.

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