Advierten de la obstaculización a la reducción de plaguicidas en Europa

“Último ataque” a la propuesta de eliminación de plaguicidas sintéticos del Reglamento de Uso Sostenible.

Fumigación de un campo de cultivo con glifosato
Imagen: Maxmann – Pixabay

Comunicado de la iniciativa “Libres de Contaminación” de Ecologistas en Acción.

Un nada inocente estudio

Estaba claro que la ambiciosa propuesta legislativa para reducir progresivamente el uso y riesgo de los plaguicidas sintéticos en Europa hasta eliminarlos en 2035 (conocida como SUR por sus siglas en inglés) iba a ser atacada. La industria productora junto con los ministros de agricultura de los estados miembros y los grupos conservadores del Parlamento de la UE han presionado hasta conseguirlo.

Y lo han hecho solicitando a la Comisión un estudio de impactos complementario. Solicitar un estudio puede parecer algo inocente, pero no lo es en absoluto ya que conlleva meses de análisis que, con mucha probabilidad, retrasarán la adopción del reglamento. Y si lo retrasan lo suficiente y llegan al final del mandato de la Comisión, en 2024, las medidas puede que no se lleven a cabo nunca.

Es decir, este inocente estudio puede hacer descarrilar las estrategias De la Granja a la Mesa y Biodiversidad del Pacto Verde Europeo. Es, además, una bofetada sin mano a los 1,1 millones de europeos que presentaron una solicitud oficial para reducir drásticamente el uso de pesticidas en la Iniciativa Ciudadana “Salvemos a las abejas y a la agricultura“.
España, junto a Alemania, Francia, los Países Bajos, Croacia, Chipre y Dinamarca se oponía a los retrasos en las negociaciones de la SUR. Pero 19 estados solicitaron la evaluación de impacto económico al Consejo de diciembre de 2022, alegando que la actual evaluación “no tiene en cuenta el impacto de la guerra en Ucrania en la seguridad alimentaria mundial y las amenazas resultantes para la Unión Europea”.

La decisión del Consejo

Finalmente, el Consejo de diciembre de 2022 votó una decisión que solicita a la Comisión un estudio, antes del 28 de junio de 2023, como complemento de la actual evaluación de impacto de la propuesta de Reglamento de uso sostenible de los productos fitosanitarios.

Básicamente, los ministros europeos solicitan una nueva evaluación del impacto económico de las medidas de reducción de plaguicidas, teniendo en cuenta la subida de precios de los fertilizantes y los plaguicidas, y otras consecuencias de la guerra de Ucrania.

Pero ya en su artículo 1º, el Consejo pide eliminar el objetivo común de reducción del 50% del uso y riesgo de plaguicidas, mediante la introducción de una zonificación. Es decir, distintos objetivos en función de la zona a la que pertenezca cada país (una reivindicación constante de España basado en el supuesto bajo consumo de plaguicidas de lis países de sur).
El Consejo también pide eliminar la prohibición del uso de plaguicidas en zonas sensibles, es decir, zonas con algún tipo de protección ambiental europeo o estatal, una petición con graves consecuencias para la biodiversidad.

Por qué necesitamos la reducción de plaguicidas

En España, las 5 organizaciones ambientales más importantes, Ecologistas en Acción, Greenpeace, Amigos de la Tierra, SEO Birdlife y WWF pidieron en esta carta sobre Reglamento de Plaguicidas de la Unión Europea a las ministras Planas, Ribera, Darias y Garzón que apoyaran el reglamento en la votación de diciembre de 2023.

El uso masivo de plaguicidas sintéticos tiene un impacto negativo en la salud humana, así como en la biodiversidad, el agua y la calidad del suelo. O lo que es lo mismo, en la base de nuestra producción de alimentos.

Además, la transición hacia un sistema alimentario sostenible y libre de tóxicos es posible, Un estudio del INRAE de 2017 muestra que es posible reducir significativamente el uso de plaguicidas sin afectar al rendimiento económico y productivo de las explotaciones.

Esta decisión del Consejo no es vinculante para la Comisión, aunque es casi seguro que la atenderá. Posponer o diluir los objetivos de reducción de plaguicidas propuestos en el SUR, es la respuesta política equivocada a la crisis a la que nos enfrentamos. Nos alejará de asegurar la producción de alimentos a largo plazo y de ser resistentes a amenazas como el cambio climático y la crisis de la biodiversidad.