La Justicia francesa condena el corte rutinario de las colas de los cerdos

Duras sanciones a macrogranjas por esta práctica.

Cerdos hacinados en granja
Cerdos hacinados en una macrogranja francesa / Imagen: Colectivo L214

En junio de 2019, la Comisión Europea llevó a cabo una auditoría dentro de la industria porcina francesa con el objetivo de evaluar “la pertinencia y eficacia de las medidas adoptadas para prevenir las mordeduras de cola y evitar su corte sistemático” en las granjas, una dolorosa amputación que suele realizarse en carne viva.

Las regulaciones actuales prohíben explícitamente el corte rutinario de las colas de los cerdos y exigen que se cambien las condiciones de crianza de los cerdos si causan problemas de comportamiento como la mordedura de colas. Las conclusiones de la auditoría fueron claras: 7 años después de su entrada en vigor, el sector porcino francés sigue sin aplicar la ley sobre el corte de rabos.

La justicia francesa castiga la práctica

En abril de 2022 se conoción una sentencia sobre la granja de 9.000 cerdos ubicada en Limoise (Allier), suministrador de una conocida marca, que había sido denunciada por una investigación del colectivo L214, dictada por el tribunal penal de Moulins. La macrogranja es condenada a una multa de 50.000€ por el corte sistemático de rabos a los cerdos.

Por primera vez, la justicia condena esta práctica , prohibida desde hace casi 20 años por el decreto del 16 de enero de 2003 . Francia ya había sido advertida por la Comisión Europea en 2020 por estas mutilaciones: sin embargo, siguen practicándose casi sistemáticamente en las granjas porcinas.

Miles de cerdos encerrados en graves condiciones

También llamada corte de cola, esta práctica consiste en cortar las colas de los cerdos en vivo y se supone que limita las mordeduras de cola en el entorno hostil de la cría intensiva. En Francia, el 95% de los cerdos están encerrados en edificios sin acceso al exterior. Los cerdos viven allí toda su vida sobre un suelo de hormigón o plástico perforado, encima de sus excrementos, en condiciones extremas.

Las cerdas reproductoras pasan la mitad de sus vidas en jaulas donde ni siquiera pueden darse la vuelta para cuidar a sus crías. Desde el nacimiento, los lechones se someten a mutilaciones, como amputación de la cola y corte de dientes, y son sacrificados cuando están débiles y económicamente no vale la pena mantenerlos con vida.

“Esta condena marca un verdadero punto de inflexión. Un delito tolerado durante 20 años es finalmente condenado por la justicia. El corte de colas se practica de forma rutinaria en casi todas las granjas, con la complacencia de los servicios estatales. Francia incluso fue llamada al orden por la Comisión Europea en 2020. El mensaje enviado hoy por la justicia es claro: las regulaciones relativas a las condiciones de cría de animales no se pueden negociar. Debe aplicarse a todas las granjas, les guste o no a los sectores de cría, y el Estado está obligado a aplicarlo”, subraya Brigitte Gothière cofundadora de L214.