Trump y Bolsonaro, “Rostros de la extinción: alimentando un planeta en crisis”

Foto: Greenpeace

Acción de Greenpeace para denunciar su inacción frente a la crisis climática.

“Los incendios arrasan el planeta y el Ártico ha alcanzado este año su segunda extensión de hielo marino más baja de la historia. Las administraciones de Trump y Bolsonaro son las caras de la extinción, ya que impulsan agendas radicales que están destruyendo la naturaleza, provocando el colapso de la biodiversidad y agravando la emergencia climática. Necesitan ser conscientes del colapso ambiental y prestar atención a lo que la ciencia está diciendo. Los líderes mundiales deben actuar de inmediato para poner fin a la deforestación, proteger al menos el 30 por ciento de nuestros océanos y poner fin a las emisiones”, ha declarado Arlo Hemphill, responsable de la campaña de océanos de Greenpeace USA.

Cumbre sobre Biodiversidad de la ONU

Ha sido durante el inicio de la Cumbre sobre Biodiversidad de Naciones Unidas, el miércoles 30 de septiembre de 2020, con la participación, virtual por la Covid-19, de los principales líderes del mundo, pero con la sonada ausencia de los presidentes Donald Trump (EEUU) y Jair Bolsonaro (Brasil).

Por este motivo, activistas de Greenpeace USA han colocado esculturas de hielo de ambos mandatarios derritiéndose frente al edificio de la ONU en Nueva York, donde, originalmente, iba a tener lugar la reunión.

El objetivo es denunciar su inacción frente al cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Junto a las esculturas, los activistas han desplegado una pancarta con el mensaje: “Rostros de la extinción: alimentando un planeta en crisis”.

Países con agenda anti-ambiental

Estados Unidos y Brasil se encuentran entre los países con mayor biodiversidad del planeta, con una variedad excepcional de ecosistemas críticos para el clima, poblaciones de vida silvestre y bosques icónicos.

Sin embargo, los presidentes de ambos países están impulsando activamente una agenda anti-ambiental, alimentando la crisis de la biodiversidad y amenazando los derechos de los pueblos indígenas.

“Las administraciones de Trump y Bolsonaro se han convertido en villanos del medioambiente y estas esculturas representan un planeta en crisis, ante la extinción de la naturaleza, de la que depende la humanidad”, ha manifestado Pilar Marcos, responsable de Biodiversidad en Greenpeace España.