Revelan graves maltratos a monos, perros y gatos en un laboratorio alemán

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Un activista documenta con cámara oculta las terribles y dolorosas pruebas a las que eran sometidos los animales.

Los colectivos Soko Tierschutz y Cruelty Free International han puesto al descubierto un grave caso de maltrato animal en un laboratorio farmacéutico en Alemania. Los activistas llevaban tiempo sospechando de malas prácticas por parte de la empresa y habían intentado infiltrarse con anterioridad. Finalmente, en otoño de 2018, un activista consiguió entrar en las instalaciones del Laboratorio de Farmacología y Toxicología (LPT) después de responder con éxito a una oferta de trabajo del citado laboratorio con sede en Hamburgo. Luego de obtener un puesto en la empresa, pudo documentar durante semanas lo que sucedía puertas adentro.

Piden investigar el uso de animales en laboratorios similares

Las malas prácticas incluyen cuidados inadecuados diversos y la violación e infracción de variadas normativas de las legislaciones tanto europea como alemana. De hecho, Michelle Thew, directora ejecutiva de Cruelty Free International, ha subrayado la petición que su grupo ha hecho para que dicho laboratorio sea clausurado. Al hilo de lo sucedido han pedido también que se investigue exhaustivamente la utilización de animales en pruebas de toxicidad en Europa. Recuerdan que en ocasiones anteriores, los grupos animalistas han puesto encima de la mesa contundentes pruebas sobre el «desprecio a las leyes» que se estaría produciendo en empresas similares.

En algunas de las imágenes difundidas puede oírse a los monos llorando de dolor con arneses metálicos rodeándoles el cuello. También se recogen imágenes de perros y gatos sangrando luego de ser sometidos a pruebas diversas. Además se muestran pruebas de toxicología llevadas a cabo en conejos. Según la documentación que acompaña las imágenes aportadas por las asociaciones denunciantes, las pruebas incluían envenenar a los animales para ver en qué punto las drogas y sustancias administradas les provocaban daños graves, presuntamente, para determinar de forma rápida la posible dosis segura para humanos. Las sustancias ingeridas, inhaladas o inyectadas a estos animales acababan provocándoles hemorragias internas, vómitos, problemas respiratorios y patologías varias hasta la muerte en muchos casos. Según la denuncia, los animales eran tratados además con violencia por parte de los trabajadores, y sufrían todos los procesos involucrados sin ningún tipo de analgésico o anestesia para paliar el dolor.

En la red está en marcha una petición para el cierre del laboratorio. En el momento de escribir estas líneas había superado ya las 400.000 firmas de apoyo.

*Os advertimos que las imágenes, proporcionadas a modo de denuncia, son de una extrema crueldad. Aquí podéis ver una versión más corta del vídeo superior:

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