La UE ante una de las últimas oportunidades frente a la crisis climática: los gobiernos deciden

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Banderas de países europeos frente a la fachada del Parlamento Europeo
Las negociaciones presupuestarias de esta semana pondrán en evidencia si hay o no una postura real frente al desafío.

Los jefes de estado de la Unión Europea se reúnen con la esperanza de llegar a un acuerdo sobre el tamaño y el propósito del próximo presupuesto de la UE. El resultado debería decirnos si Europa es capaz de financiar su transición a la neutralidad de carbono. «Esta es una de las últimas oportunidades de Europa para revertir la crisis climática. Los gobiernos de la UE tienen la obligación moral y política de garantizar un presupuesto climático creíble y ambicioso», ha declarado al respecto Patrick ten Brink, director de políticas para la UE de la plataforma European Environmental Bureau.

Para los expertos, se trata de un momento clave, y el futuro rumbo de la UE en cuanto a su compromiso ambiental tendrá mucho que ver con las decisiones que los líderes políticos europeos sean capaces de consensuar. «Nuestro futuro depende de las inversiones que hagamos hoy. No podemos permitirnos seguir malgastando el dinero de los contribuyentes en prácticas comerciales que encierran a Europa en las emisiones de carbono y destruyen nuestros recursos naturales. Los fondos de la Unión Europea deben reorientarse urgente y totalmente hacia la energía limpia y las soluciones verdaderamente sostenibles», advierten los activistas.

El tamaño y prioridades del presupuesto a medio plazo será clave

El presupuesto de la UE asigna fondos a los gobiernos en ámbitos como la agricultura, el transporte, la energía, la industria y la investigación. El presupuesto actual para 2014-2020 asciende a casi un billón de euros. En juego está el rumbo del presupuesto a siete años a partir de 2021.

En línea con el Acuerdo Verde de la UE, la Comisión Europea ha prometido que se asignará más dinero que nunca a la acción climática, incluyendo un fondo especial para apoyar una transición justa y equitativa para las regiones y sectores con alta intensidad de carbono. La Comisión quiere aumentar la financiación para el clima del 20% al 25% del presupuesto total – eso significa de 206.000 millones de euros para los años anteriores a 320.000 millones de euros. El Parlamento Europeo ha propuesto un aumento al 30%.

Una vez que los gobiernos alcancen una posición común, comenzarán las negociaciones a tres bandas con la Comisión y el Parlamento antes de que se acuerde un compromiso a finales de año. En todo caso, sobre la mesa están también las acusaciones, como las expuestas por NABU/BirdLife Alemania y el Instituto para la Política Ambiental Europea (IEEP), sobre presuntos trucos contables de la UE para tratar de mostrar un gasto climático mucho mayor del real.

Hechos y cifras a tener en cuenta

  • Las inversiones totales necesarias para alcanzar los objetivos energéticos y climáticos de la UE para 2030 ascienden a 1,1 billones de euros anuales, excluyendo el sector agrícola (Comisión Europea 2018).
  • Todavía se necesitan entre 170 y 180 mil millones de euros adicionales al año para cumplir los objetivos de 2030 (Comisión Europea 2019).
  • Los subsidios gubernamentales a los combustibles fósiles cuestan a los contribuyentes de la UE 260.000 millones de euros en 2015 (Fondo Monetario Internacional 2019).
  • La mayor parte del presupuesto de la UE se destina a la agricultura intensiva, que es responsable del 10% de las emisiones totales de carbono de la UE (Comisión Europea 2019).
  • Un aumento de la temperatura media mundial en 3℃ podría costar a la UE 190.000 millones de euros al año, mientras que la mortalidad relacionada con el calor podría costar 40.000 millones de euros más al año (Comisión Europea 2019).
  • Continúan las inversiones en nuevas infraestructuras de gas, a pesar de la disminución prevista de la demanda de gas en un 30% en 2030 en comparación con 2015 (Artelys 2020).

En una carta enviada esta semana, la Oficina Europea del Medio Ambiente (EEB) está instando a los gobiernos de la UE a:

  • Asignar al menos el 40% del presupuesto total al clima y la naturaleza;
  • Dejar de financiar actividades perjudiciales para el medio ambiente, incluyendo la nueva infraestructura de gas y la agricultura intensiva. Los fondos deben utilizarse para impulsar la energía limpia, así como las prácticas comerciales y agrícolas responsables.
  • Proporcionar detalles sobre la forma en que las solicitudes de financiación contribuirán a los objetivos del Acuerdo Verde de la UE (por ejemplo, a través de los «Acuerdos de Asociación»);
  • Mejorar la gobernanza y la supervisión de la forma en que se gastan los fondos de la UE y sus repercusiones.

Los europeos exigen un mejor gasto y medidas para acabar con la corrupción

El presupuesto de la UE necesita una mejor supervisión y una mejor orientación. Esta percepción fue respaldada por 100 ONG de 22 países, que fueron encuestadas y consultadas por el Grupo de Acción para el Aire Limpio en 2018 y 2019.

Los grupos hicieron una revisión mixta del presupuesto de la UE, argumentando que si bien algunos fondos ayudaron a implementar proyectos ambientales muy necesarios, la mayoría se siguió utilizando para financiar la expansión de los combustibles fósiles y otras actividades perjudiciales para el medio ambiente.

También se quejaron de que la financiación estaba plagada de mala gobernanza y corrupción en varios países. Hace sólo un mes, en el último escándalo relacionado con la financiación de la UE, 94 personas fueron detenidas en Italia por el presunto uso fraudulento de los subsidios agrícolas de la UE. Los acusados estaban afiliados a clanes mafiosos que llevaron a cabo varias estafas para obtener fondos de la UE del orden de 5,5 millones de euros, según se hicieron eco diversos medios de comunicación.

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