«No es suficiente, la UE debe tomar medidas urgentes»

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Ante la declaración del Europarlamento, Greenpeace señala que para evitar una verdadera crisis climática, la UE debe reducir las emisiones en al menos un 65% para 2030 y lograr emisiones netas nulas para 2040.

«Nuestra casa está en llamas. El Parlamento Europeo ha visto el fuego, pero no basta con quedarse de brazos cruzados. Para apagarlas, tenemos que tomar medidas inmediatas en línea con la ciencia, reducir drásticamente las emisiones y proteger y restaurar el medio ambiente natural», ha declarado Sebastian Mang, asesor de política climática de Greenpeace en la UE. «Las empresas de combustibles fósiles deben hacerse responsables, se debe invertir en una movilidad diferente y transporte público, se deben apoyar las energías renovables en manos de la ciudadanía, prohibir los pesticidas y poner fin a las subvenciones a las granjas industriales son solo algunas de las medidas necesarias para actuar ahora».

Es el posicionamiento de los ecologistas ante la resolución del Parlamento Europeo de declaración de emergencia climática. Las palabras, recuerda Greenpeace, están bien, pero la declaración «por sí sola, no es la solución», por lo que la Unión Europea «debe tomar medidas urgentes». Para evitar una verdadera crisis climática, Greenpeace, junto con más grupos ecologistas, pide a la UE que reduzca las emisiones de gases de efecto invernadero en al menos un 65% para 2030 (en comparación con los niveles de 1990) y que logre que las emisiones netas sean nulas para 2040. Recuerdan también que, lamentablemente, «el objetivo del 55% ni siquiera sería suficiente para limitar el calentamiento global a 2 °C, y mucho menos a 1,5 °C».

Por último, y en dirección al gobierno español en funciones que acogerá la inminente reunión del a COP25 y, especialmente, al que será próximo gobierno de coalición, Tatiana Nuño, responsable de la campaña de Greenpeace España recuerda que «tanto la COP25 como el Consejo Europeo, deben servir para impulsar al nuevo Gobierno que se forme a tomar medidas más urgentes y ambiciosas frente al cambio climático, y comprometerse con alcanzar al menos el 55% de reducción de las emisiones en 2030 respecto a 1990 y no el exiguo 20% que hay ahora». «El Gobierno español hace muy bien en apoyar una mayor ambición a nivel europeo, pero no tiene sentido que siga defendiendo un objetivo para España que es contrario a las recomendaciones científicas. No olvidemos que somos de los países más vulnerables frente al cambio climático y cuanto más tardemos en actuar más dolorosos y costosos serán los impactos».

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