Antibióticos naturales: lo que dice la ciencia

El concepto de “antibiótico” se relaciona con aquellas sustancias que sirven para combatir ciertos microorganismos nocivos para la salud. Estas sustancias, con propiedades que denominamos “antibióticas”, son químicamente capaces de paralizar el desarrollo de microorganismos patógenos (por acción bacteriostática) o de causarles la muerte (por su acción bactericida).

Como sustancia química, un antibiótico puede ser producido por un ser vivo o fabricado por síntesis. El término “antibiótico” fue acuñado por vez primera por Selman Waksman en 1942. No mucho antes, en 1928, Alexander Fleming había descubierto el que fue el primer antibiótico usado ampliamente en medicina, la penicilina. Junto con sus compañeros Ernst Boris Chain y Howard Walter Florey obtendría en 1945 el Premio Nobel después de crear un método para producir en masa este fármaco que supuso un antes y un después en la historia de la medicina.

 

Antibióticos naturales, primera lección: no sustituyen ninguna receta

Como veremos, en la naturaleza existen lo que popularmente se han venido denominando de antibióticos naturales. Se trata de sustancias orgánicas en las cuales los investigadores han comprobado que generan cierta actividad antimicrobiana. Esto es importante subrayarlo: no son antibióticos, en cuanto a lo que por antibióticos la medicina ha definido. Y así debemos considerarlos. Es decir: NUNCA son alternativa ni reemplazo para una receta o tratamiento expendida por un profesional de la medicina. Pero los científicos han encontrado prometedoras líneas de investigación para su uso individual o combinado con otras sustancias.

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Veamos entonces cuatro ejemplos.

Ajo

Manojo de ajos

El ajo es un alimento tan común y habitual en las cocinas de todo el mundo que a menudo olvidamos la complejidad y riqueza de su naturaleza. No está claro que en un futuro puedan aislarse y usarse en altas concentraciones compuestos derivados del ajo, pero existen varias investigaciones interesantes sobre sus propiedades. Por ejemplo, científicos del Departamento de Farmacología y Terapéutica, del Mymensingh Medical College (MMC) de Bangladesh, realizaron una comparativa del extracto acuoso de ajo frente a un antibiótico popular para infecciones graves, Imipenem, contra cepas estándar de Staphylococcus aureus y Eschericha coli. Encontraron que se observa claramente un efecto antibacteriano del componente extraído del ajo, aunque nunca tan potente como el antibiótico comercial. En todo caso, llaman a estudiar más el ingrediente activo presente en el ajo.

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Miel de Manuka

Abejas en panal de miel

Sobre la Miel de Manuka tenemos una investigación reciente que hemos comentado en Diario.eco. Recordemos, se trataba de la colocación de pequeñas cantidades de miel de Manuka entre capas de malla quirúrgica que actúa como un antibiótico natural que podría prevenir la infección después de una operación, según una investigación de la Universidad de Newcastle.

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Canela

Hojas de canela seca recolectadas

La canela ha sido también ampliamente estudiada por científicos, y se ha descrito incluso su potencial combinado con determinados antibióticos farmacológicos tradicionales. Un ejemplo es el estudio publicado en el Journal of Microbiology and Biotechnology por científicos de Malasia, titulado “Modo de acción antibacteriano del aceite esencial de corteza de Cinnamomum verum, solo y en combinación con piperacilina, contra una cepa de Escherichia coli resistente a múltiples fármacos”. Los investigadores fueron capaces de describir como la canela tuvo el potencial de revertir la resistencia de E.coli al antibiótico piperacilina a través de dos vías.

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Aceite de orégano

Plantas de orégano

También particularmente interesante es la literatura científica alrededor del aceite de orégano. Por ejemplo, investigadores italianos probaron el aceite esencial de orégano contra 59 cepas bacterianas diferentes. Los científicos han descrito que es especialmente importante el posible uso de este aceite para tratar patógenos de fibrosis quística resistentes a múltiples fármacos. Los resultados de este estudio sugieren que podría desempeñar un papel como antimicrobiano en el tratamiento de las infecciones.

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