Tóxicos envenenan cetáceos en la costa este de los EEUU

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Ballena jorobada salta sobre la superficie
Imagen de skeeze en Pixabay

Ballenas y delfines muy afectados por la contaminación química.

«Los mamíferos marinos son centinelas del ecosistema que reflejan amenazas antropogénicas a través de su salud, lo que también tiene implicaciones para la salud humana», explica la autora principal y profesora asistente Annie Page-Karjian del Instituto Oceanográfico Harbor Branch de la Florida Atlantic University, en los Estados Unidos.

El alcance de la contaminación en los océanos del mundo ya es bastante malo, pero nuevos tipos de plásticos y productos químicos están ingresando constantemente al mercado, y luego inevitablemente a los océanos. Y esto es ampliamente detectable en los ecosistemas donde se mueven los cetáceos.

Niveles anormalmente altos de tóxicos

En un estudio reciente publicado en Frontiers in Marine Science, los investigadores explican como midieron la presencia de tales químicos en ballenas y delfines que llegaron a la costa en Florida y Carolina del Norte.

Los impactos de muchos de estos contaminantes son poco conocidos y este estudio proporciona un primer vistazo de sus implicaciones para la vida marina. Los autores también informan algunos de los niveles más altos de mercurio y arsénico registrados hasta la fecha en delfines y ballenas varados.

Instantánea del riesgo potencial de la exposición en humanos

«Por ejemplo, muchas de las especies en este estudio se alimentan de peces que también son especies preferidas para el consumo humano, por lo que monitorear las concentraciones de contaminantes en estos animales proporciona una instantánea de costo relativamente bajo del riesgo potencial de exposición en humanos, así como otros animales marinos».

Investigaciones anteriores ya han demostrado que los plásticos y los productos químicos utilizados para crear plásticos pueden dañar gravemente el hígado, los riñones y la salud reproductiva de los animales. Debido a su lugar cerca de la parte superior de la cadena alimentaria, los delfines y las ballenas se encuentran entre las primeras especies afectadas por dicha contaminación.

Correlación con enfermedad e infecciones

Para estudiar estos contaminantes en animales salvajes, Page-Karjian y sus colaboradores midieron los niveles de estos químicos en delfines y ballenas que llegaron a la costa entre 2012 y 2018. Usando muestras del hígado y la grasa de los animales, los autores también correlacionaron sus hallazgos con los signos de enfermedad e infección.

Los animales varados incluyeron 11 especies diferentes, proporcionando la primera evidencia de dos especies más raras: el delfín de pico blanco y el zifio de Gervais. Dado que los animales varados representaban machos y hembras, así como animales fetales, jóvenes y adultos, los autores también pudieron observar las diferencias entre los grupos.

Más allá de las toxinas que se encuentran en los plásticos, como el bisfenol-A, los autores también midieron metales pesados como el arsénico, el plomo y el mercurio, que pueden dañar los sistemas inmunológico, reproductivo y nervioso de los animales en altas concentraciones. Estos resultados mostraron que especies como los delfines mulares experimentaron mayores cantidades de plomo y mercurio, en comparación con los cachalotes pigmeos. Además, las delfines mulares hembras tenían niveles más altos de arsénico que sus homólogos masculinos.

Hacia futuras ampliaciones de esta línea de investigación

El estudio actual se limitó a muestras de grasa y hígado, y se necesita trabajo futuro para comprender completamente los efectos potenciales en otros órganos. Pero estos resultados ayudan a establecer una línea de base para el trabajo futuro, que puede ayudar a guiar las respuestas futuras a los animales marinos varados.

«Si bien la exposición a contaminantes y elementos tóxicos puede no conducir directamente a varamientos, se cree que dicha exposición afecta la supervivencia de los animales a través de efectos indirectos sobre el comportamiento, la reproducción y la inmunidad», analiza Page-Karjian.

«Este estudio destaca la importancia de los esfuerzos de respuesta al varamiento de mamíferos marinos y ejemplifica por qué es necesario realizar necropsias de estos animales y recolectar y archivar muestras de tejido para futuras investigaciones. Frente a las industrias químicas de consumo en constante crecimiento, la toxicología debe ser constantemente integrada en evaluaciones de salud estandarizadas de la vida silvestre en libertad «.

Referencia bibliográfica

Anthropogenic Contaminants and Histopathological Findings in Stranded Cetaceans in the Southeastern United States, 2012–2018. Autores: Annie Page-Karjian, Catherine F. Lo, Branson Ritchie, Craig A. Harms et al. Publicación: Frontiers in Marine Science. Agosto 2020.

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