Devastaciones como la del temporal «Gloria» serán cada vez más frecuentes y virulentas

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Zona costera arrasada por el temporal Gloria en el Mediterráneo
Foto: Greenpeace

La crisis climática y la desastrosa gestión de la costa durante décadas agravará el problema.

«Esto es solo el principio». Desde Greenpeace tienen claro que el impacto de temporales como el reciente bautizado Gloria serán en breve más habituales y virulentos. Todos los factores se unen: derretimiento de los hielos del planeta, calentamiento de los océanos, subida del nivel del mar… Los temporales son cada vez más violentos y penetran más en la costa, causando un daño cada vez más intenso y grave. La destrucción provocada este enero de 2020 en el Mediterráneo español es una evidencia clara.

A este escenario se suma además la desordenada situación de las zonas costeras, lo que aumenta el impacto en las áreas habitadas. Recuerda Greenpeace por ejemplo que en la Comunidad Valenciana, el 74% del litoral ya está urbanizado. «Ante la ocupación de ramblas, estuarios y zonas del litoral que han vulnerado la Ley de Costas o se les ha otorgado concesiones de ocupación hasta por 75 años más, es urgente que se reforme la Ley de Costas para abordar la emergencia climática.Pero esto es solo el principio: si superamos el 1,5ºC, los impactos en la costa serán mayores», ha declarado Pilar Marcos, responsable de la campaña de Costas de Greenpeace.

El Delta del Ebro como paradigma de la desestabilización de ecosistemas por la acción humana

«El problema de este humedal único en el Mediterráneo no empieza en la costa, sino aguas arriba, donde más de 130 embalses retienen el 99% de los sedimentos que deberían alimentar este espacio», lamentan desde SEO/BirdLife al hilo de la catastrófica situación en esa zona. Las imágenes vía satélite no dejaban lugar a dudas: el Delta del Ebro arrasado por el temporal Gloria, kilómetros de playas y unas 3.000 hectáreas de arrozales engullidas por el mar que ha penetrado hasta tres kilómetros tierra adentro.

«Los potenciales efectos del cambio climático están ahí, pero el foco de los problemas están en la prácticamente nula llegada de sedimentos -el 99% de los que deberían llegar al Delta quedan atrapados en los más de cien embalses de la cuenca- y la extrema reducción de caudales», explica Sofía Rivaes, responsable de la Oficina Técnica de SEO/BirdLife en el Delta de L’Ebre.

Analiza SEO/BirdLife que ambas cuestiones han desestabilizado por completo el dinamismo propio de este singular ecosistema. «Apostar por medidas en este territorio obviando lo que ocurre aguas arriba, es tirar el dinero al mar, apunta y concluye Rivaes: «Es el momento de actuar pero hay que hacerlo de forma serena y lógica, evitando decisiones precipitadas derivadas de un cierto alarmismo y que puedan desembocar en actuaciones puntuales que no tienen en cuenta la necesaria visión holística de los problemas de base del delta».

Imagen vía satélite del Delta del Ebro antes y después del temporal – Vía SEO/BirdLife

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