¿Qué puedes hacer para ayudar a tu perro en caso de fuegos artificiales y/o ruidos fuertes?

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Perro asustado, con miedo
Foto: Brett Hondow – Pixabay

En otro momento hablaremos sobre la polémica de los fuegos artificiales y petardos y su posible prohibición o limitación. Pero dando por hecho que muchas/os de nosotros vamos a sufrir su existencia, sobre todo en verano… ¿Qué podemos hacer frente a ellos con nuestros amigos de cuatro patas?

Si tu perro tiene miedo o fobia a los sonidos fuertes e impredecibles, como los fuegos artificiales, petardos, silbatos, ruidos de aspiradora o de tráfico…

Debes tener en cuenta que es un problema a largo plazo. Las fobias sonoras suelen tender a empeorar y no deben tomarse a la ligera. Pero puedes probar a poner en práctica algunas ideas para ayudar a tu mejor amigo a superar su miedo y hacer que se sienta mejor.

Visita al veterinario

Habla con tu veterinario sobre la fobia a los ruídos de tu perro. Él o ella pueden recetarle algo a tu perro para ayudarle. O darte consejos de adiestramiento para tratar de habituarlo y reducir el impacto.

Compra snacks o chuches especiales para tu mejor amigo y dáselos sólo cuando haya ruidos que lo atemoricen

Consigue un tipo de snack que le encante a tu perro y comienza a utilizarlo cada vez que haya algún tipo de ruido ambiental repentino o sorprendente que lo atemorice. Luego, utiliza esos premios especiales para dárselos sólo cuando escuche un ruido. No se los des nunca para premiarlo por cualquier buen comportamiento, y no le pidas ningún comportamiento especial cuando suceda el ruido. Sólo dale las golosinas especiales.

Créale un lugar seguro

Primero, nunca le riñas por tener miedo en el caso de que muestre temblores o gruñidos. Luego, proporciónale un lugar en el que se pueda esconder y sentir seguro. Tiene que tener un lugar de dimensiones reducidas, preferiblemente, oscuro que cubrirás con mantas para disminuir el impacto acústico (su transportín, o una caja de cartón serían buenos ejemplos).

El refugio lo debes colocar en la zona de tu vivienda en la que menos se escuchen los sonidos. No te olvides de dejar la entrada a su refugio libre. Y no fuerces la salida de tu perro de su zona de seguridad. Invítale a salir con comida o juegos.

Ponle sonidos o música

Puedes experimentar con el “enmascaramiento de sonido”. El enmascaramiento de sonido consiste en ponerle a tu mascota algún tipo de ruido blanco grabado, ruido natural (sonido de olas, ríos, lluvia intensa) o música para enmascarar los ruidos o las explosiones que le molestan y atemorizan. Según evidencias científicas, cuanto más bajas sean las frecuencias de la música que le pongas, mejor pueden ocultar las vibraciones agudas. Así que si tu perro ya está acostumbrado a escuchar música rock o alguna otra música que tenga muchos sonidos de percusión o bajo, ¡pónle esa música!.

Una curiosidad. El sonido del tambor japonés taiko, que se toca con baquetas, es excelente si tu amigo canino está acostumbrado. Puedes comprar algunas canciones y reproducirlas en bucle o encontrar algunas en YouTube. Pero asegúrate primero de que la música no asuste a tu perro porque, si es extremadamente sensible a las vibraciones, quizá esta no sea la solución. Algunos ejemplos:
https://youtu.be/C7HL5wYqAbU
https://youtu.be/H4pWy6MTmzI

Aumenta tu vigilancia sobre él

En ocasiones, mientras intentan escaparse y esconderse para reducir su ansiedad los perros intentan hacer frente al miedo destrozando objetos. Por lo tanto, cuando está en casa, vigila a tu perro para que no intente romper muebles u objetos por miedo. Y, tan pronto como un sonido fuerte asuste a tu amigo, ten en cuenta que puede escapar despavorido como reacción natural a su miedo. No dejes que esto suceda. Mantén las puertas cerradas, asegúrate de la seguridad de su correa y arnés/collar. Y asegúrate de que siempre lleve puesta su placa de identificación y aumenta tu vigilancia sobre él.

Acompaña y consuela a tu amigo peludo si eso le ayuda

Olvídate de la idea de que hay algo malo en consolar a tu perro. Si eso lo tranquiliza puedes acompañar a tu perro cuando esté en la zona de seguridad o refugio que le creaste para tranquilizarlo. Ayudar a tu perro en tiempos difíciles para él no es “mimarlo”.

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