Así luchan nuestros héroes peludos contra el veneno en los campos

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Perro de unidad de detección de veneno en el campo
Perro de la unidad canina antivenenos de Andalucía (UCE) / Imagen: UCE

Castilla-La Mancha, Andalucía o Asturias cuentan con su Unidad Canina de Detección de Venenos. Aunque pese a su extraordinario trabajo, miles de animales siguen muriendo cada año envenenados.

Castilla-La Mancha tendrá una segunda unidad canina para la detección de veneno en los campos. Así lo ha anunciado esta semana el consejero de Desarrollo Sostenible de la comunidad, José Luis Escudero. Lo ha hecho durante su visita al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre, ubicado en el municipio de Albaladejito (Cuenca). El anuncio está relacionado con los programas de preservación de aves rapaces que, precisamente, son la fauna más amenazada por los venenos en los campos.

Al hilo de esta información de actualidad, nos interesamos por la situación al respecto. La investigación más exhaustiva la realizaron WWF y SEO/BirdLife en 2016, con su informe «El veneno en España», que analiza la evolución de los envenenamientos de fauna silvestre en el período 1992-2013. Un trabajo realizado con el apoyo de la Fundación Biodiversidad que muestra la alarmante cifra de 18.503 animales muertos por cebos envenenados en 8.324 episodios. Y considerando que apenas el 10% de los casos reales se estarían localizando, las cifras reales se estiman en 185.000 animales muertos durante esos veinte años por uso ilegal de venenos.

¿Quién y cómo envenena intencionadamente a los animales?

Más allá de los casos accidentales que se producen por intoxicación con plaguicidas de uso agroganadero, la mayoría de envenenamientos son intencionados. Los autores pretenden dar muerte a animales que consideran dañinos para el ganado o para especies de caza. Y obviamente, una vez depositado en la naturaleza, el veneno termina afectando a otras especies a las que no iba dirigido.

El cebo envenenado puede ser cualquier tipo de resto alimentario, y habitualmente son despojos cárnicos. Los envenenadores lo impregnan con sustancias tóxicas de todo tipo, desde insecticidas a fungicidas, pasando por herbicidas o acaricidas, entre otros. Las sustancias más utilizadas detectadas son el aldicarb, el carbofurano y la estricnina. Son sustancias de gran toxicidad, prohibidas desde hace años y retiradas del mercado. Su uso frecuente prueba la disponibilidad de un stock no gestionado y no eliminado. También, con probabilidad, un tráfico ilegal con destino a sectores relacionados con la gestión de la caza menor y la ganadería extensiva.

El veneno como método ilegal de eliminación de carnívoros en la gestión de la caza es la causa principal. Así lo reflejan docenas de sentencias condenatorias registradas en España desde 1995, año en el que el Código Penal lo incluyó como delito. La segunda causa es el uso de cebos envenenados en ganadería. Los envenenadores persiguen en este caso a especies como el zorro, perros asilvestrados y al lobo. Un ámbito más minoritario es el de la agricultura, donde se ha detectado su uso para dar muerte a aves, jabalíes o conejos.

Las unidades caninas y los agentes especializados son clave para luchar contra el uso ilegal de venenos

El mencionado informe de WWF y SEO/BirdLife destaca el papel de las unidades caninas antiveneno. «Son una poderosa herramienta tanto en las tareas de persecución de este delito como en la prevención del mismo». Andalucía puso en marcha la primera en 2005. Y, aunque no de forma continua, han contado con unidades de este tipo también Aragón, Asturias, Castilla-La Mancha, Madrid, Extremadura, Murcia e Islas Baleares. (Hay que recordar que la mayor parte de los casos de envenenamiento se detectan en Andalucía, Castilla-León y Castilla-La Mancha.

Estos perros adiestrados para la detección, son hábiles y rápidos a la hora de olfatear e identificar los cebos envenenados. Estas patrullas se han mostrado eficaces en la prevención, disuasión y detección, «reforzando también el trabajo y la moral de técnicos y agentes de la autoridad». Además, se ha creado una unidad canina específica antivenenos dentro del Servicio Cinológico de la Guardia Civil. La unidad tiene actividad, además de en las mencionadas comunidades, en Galicia, Navarra y Valencia. Da así apoyo al trabajo del SEPRONA y a los servicios de medio ambiente de las comunidades autónomas.

Los propios grupos ecologistas han colaborado también en la formación específica de agentes especializados en este campo. El trabajo para investigar el uso ilegal de venenos es así conocido y figura en distintos manuales y protocolos. Algunos de estos manuales y los resultados y trabajos más destacados de los agentes y del SEPRONA son referencia y cuentan con reconocimiento internacional.

Ejemplo de zorros y tejones envenenados encontrados por la unidad canina de Asturias

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