Emergencia en Somalia y Kenya por la plaga de langostas a las puertas de la época de cosechas

Varias imágenes de plaga de langosta
Fotos: FAO

*Actualización 2/2/2020
Grave brote en la zona del cuerno de África que pondrá en peligro a millones de personas.

El gobierno somalí ha anunciado la declaración de estado de emergencia nacional. La causa es la intensa y grave plaga de langostas del desierto que asola el país. Una situación que están ya viviendo otros países de la zona y que pone en peligro los recursos alimentarios en áreas tradicional y periódicamente sometidas a hambrunas. La inédita cantidad y extensión de los enjambres de langosta pronostica una casi segura crisis alimentaria en el país a menos que pueda ser controlada a tiempo. Alrededor del mes de abril se debería iniciar la temporada de recogida de cosechas. Pero estas cosechas podrían ser arrasadas por la plaga de langostas, hiriendo gravemente la economía agrícola de Somalia.

Según la última actualización de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sobre el repunte de la langosta del desierto, la situación actual se vería agravada por la reproducción de nuevos insectos que produciría más infestaciones de langostas en Etiopía, Kenya y Somalia. Además, advierte la FAO que Uganda y Sudán del Sur están en peligro, y existe también preocupación por la formación de nuevos enjambres de langostas en Arabia Saudita, Eritrea, Sudán y Yemen. “Las nubes de langostas han comenzado a poner huevos y otra generación de crías aumentará el número de insectos”, auguró Keith Cressman, Oficial Superior de la FAO para la previsión de la langosta.

La crisis climática favorece en África la peor plaga de langostas en décadas

Enjambre de langostas sobre África
Enjambre de langostas / Imagen: FAO

Alerta de la ONU ante los devastadores enjambres que arrasan con grandes extensiones de cultivo.

Miles de millones de insectos se desplazan durante kilómetros en territorio africano arrasando con cultivos. Ya han provocado devastación en grandes zonas al este del continente y siguen su avance. Desde la Agencia de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que sigue estrechamente la situación, informan de como uno sólo de estos enjambres de langostas ha llegado a cubrir una superficie estimada de hasta 2.400 kilómetros cuadrados.

Se trata de una nueva evidencia de toda una secuencia de variaciones climáticas extremas que han sumado una grave sequía con lluvias e inundaciones masivas causando miles de muertes de personas y animales.

De forma concreta, los expertos climáticos se refieren al impacto de la crisis climática en el Índico como origen de los desequilibrios en el África Oriental. Las diferencias de temperatura en la superficie del mar entre las áreas este y oeste del Índico, en niveles nunca vistos en décadas, serían clave para explicar la secuencia de hechos extremos que afecta a la zona oriental del continente africano. Un área que se convierte así en una de las más vulnerables al cambio climático.

Enjambre de langostas / Imagen: FAO

Las langostas ponen en peligro toda la región

*Actualización: 25/1/2020
“Tienen ya un tamaño y un potencial destructivo sin precedentes”, advierten desde Naciones Unidas. Se prevé que los enjambres de langosta del desierto en Etiopía, Kenya y Somalia podrían crecer de forma exponencial y propagarse a más países de África oriental si no se intensifican de forma masiva los esfuerzos para combatir esta voraz plaga en toda la región”.

“Se trata de una amenaza de dimensión internacional que pone en peligro la seguridad alimentaria de toda la subregión. La FAO está activando mecanismos urgentes que nos permitirán actuar con rapidez para apoyar a los gobiernos en la organización de una campaña colectiva para hacer frente a esta crisis”, afirmó el Director General de la FAO, QU Dongyu. Los expertos han indicado que la combinación de factores meteorológicos en África oriental ha creado condiciones que favorecen la rápida reproducción de las langostas. “Si no se combaten, el número de estos insectos devoradores de cosechas podría multiplicarse por 500 para el próximo mes de junio de 2020”, advierten.

A día de hoy los expertos consideran que en países como Etiopía y Somalia hace un cuarto de siglo que no se había producido una situación tan grave debido a la amenaza de las langostas. Peor todavía, en Somalia afirman que el último ataque de estas dimensiones se habría producido hace ya setenta años. En Etiopía se desplazan hacia el sur, en dirección al Valle del Rift, el granero del país. Sudán del Sur y Uganda no se ven afectados por el momento, pero están en peligro.

Primer plano de una langosta
Langosta / Imagen: Greenpeace

La langosta: un voraz insecto capaz de arrasar países

Enjambres como el más grave detectado a comienzos de enero de 2020 en África contendrían hasta doscientos mil millones de insectos. Este masivo grupo destructivo puede desplazarse a un ritmo de hasta 150 kilómetros por día. Este tipo de langosta del desierto es capaz de comer el equivalente a su propio peso en alimentos cada día, es decir, unos dos gramos de alimento. Tal voracidad implica que un enjambre como el mencionado puede arrasar fácilmente con unas 400 mil toneladas de alimento en un día. Se convierte así en letal para las poblaciones por donde pasa.

Desde la FAO consideran que en la escala actual de los enjambres, el control aéreo “es el único medio eficaz para reducir el número de langostas”. Como mínimo, calcula la FAO que será necesaria la inversión de unos 64 millones de euros para las operaciones de control de plagas y protección de los medios de subsistencia en los tres países más afectados.

Al hilo de la situación, desde Greenpeace África subrayaban la gravedad y urgencia de atajar esta crisis pero subrayaban la necesidad de emplear las tecnologías más ecológicas disponibles. Recuerdan que existen eficaces “tecnologías ecológicas de control de plagas”. “No solo son eficientes para controlar las invasiones de langostas, sino que también son más seguros para el medio ambiente, los animales y las personas. Y se pueden usar en áreas ecológicamente sensibles sin dañar la salud humana o el medio ambiente en lugar de los pesticidas convencionales”. Advierten que actuar de otra manera pondría en riesgo la salud de las personas a las que se pretende proteger, contaminando acuíferos, pantanos y áreas de cultivo.