Leones procedentes de Ucrania son acogidos en el centro Primadonus de Alicante

Los jóvenes leones, Gyz, Kiara, Flori y Nila que llevaban algunos meses en Wild Animal Rescue vienen todos de un terrible pasado.

Leones rescatados en Kiev, Ucrania, y llevados a España
Fotos: AAP Primadomus

Según relatan desde AAP Primadomus, la filial en España de la ONG internacional AAP – Animal Advocacy and Protection, el pasado 1 de marzo la ONG ucraniana Wild Animal Rescue, situada al este de Kiev, decidió realizar un último intento para poder sacar tantos animales salvajes como les fuera posible fuera de las fronteras del país. Los voluntarios y el personal consiguieron acomodar a seis jóvenes leones, varios tigres, dos caracales y un licaón en el camión. Un bloqueo por parte de tanques rusos obligó al transporte a dar la vuelta, pero incluso siendo retenidos a punta de pistola, los conductores se negaron a entregar a sus animales. Tras dos días de viaje finalmente pudieron llegar a la frontera polaca, pudiendo cruzar el jueves 3 de marzo por la mañana.

Los animales hicieron escala en el Zoológico de Poznan (Polonia), centro colaborador de AAP, donde permanecieron durante cinco días hasta que el 8 de marzo emprendieron rumbo a España. Finalmente, el 10 de marzo, los cuatro leones y un licaón llegaron hasta Villena (Alicante), a la sede de AAP Primadomus, el centro de rescate en España de la ONG internacional AAP – Animal Advocacy and Protection.

Animales rescatados de un terrible pasado

Los jóvenes leones, Gyz, Kiara, Flori y Nila que llevaban algunos meses en Wild Animal Rescue, en Kiev, vienen todos de un terrible pasado. Gyz fue rescatada de una pequeña jaula en un centro comercial donde el dueño la alimentaba con carne caducada del supermercado: cuando fue rescatada y le hicieron la primera analítica tenía deficiencia en casi todo.

Kiara fue vendida siendo una cachorra por un zoológico de Ucrania, que ahora también necesita evacuar a los animales, junto con otros dos leones a una granja de avestruces/ granja escuela donde los tenían de cachorros expuestos directamente al público como reclamo turístico. Debido a la mala nutrición y el estrés, tiene los huesos muy débiles y presenta roturas antiguas en el fémur y húmero.

Flori era la “mascota” de un particular y vivía en un pequeño piso. Presenta raquitismo debido a que fue alimentada con comida para gatos, lo que ha limitado su desarrollo óseo.

Nila fue rescatada por una familia de activistas de un club nocturno en la que la adquirieron de lactante para entretener a la clientela.

Respecto a Zair, el licaón, nació en un zoo ucraniano y fue vendido a un particular. A los tres meses de edad fue diagnosticado con cataratas, está ciego, por lo que su dueño lo entrego al santuario Wild Animal Rescue con la esperanza de que tuviera una mayor calidad de vida. Ahora, en AAP se evaluará si es posible hacer una cirugía ocular para devolverle la visión.

Desde la asociación subrayan que todas estas historias vuelven a poner de relieve una vez más la dificultad de mantener a este tipo de animales en condiciones adecuadas por parte de particulares: hace falta recursos, conocimientos y cuidados especializados difícilmente proporcionables fuera de una institución especializada.