La condena por la destrucción de las lagunas de Suzana incluye la restauración íntegra del humedal

Lagunas de Suzana
Lagunas de Suzana, en Miranda de Ebro después del depósito de residuos de obra. / Foto: Guardia Civil – SEPRONA

Sentencia por las 45.000 toneladas de escombros que afectaron a este espacio de gran valor ornitológico.

El juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº1 de Miranda de Ebro ha condenado a las empresas que desecaron un complejo lagunar en el municipio burgalés de Suzana. Luego de un acuerdo entre las partes, la sentencia, adoptada por conformidad, condena a las empresas al pago de una multa de 7.200 euros y a la restauración íntegra del humedal, que fue destruido por el depósito de residuos de obra.

Las empresas responsables tendrán que pagar por ello una multa de seis meses con una cuota diaria de 40 euros (7.200 euros) y reparar el daño causado en el plazo de 18 meses. Las empresas tendrán que restaurar los terrenos comprendidos en la antigua explotación minera abandonada de Santa Ana sobre los que se formaron las lagunas, devolviendo a su estado inicial las zonas naturalizadas e inundadas.

Se recuperará la zona dañada

La investigación realizada por el Seprona de Burgos contó con la colaboración de varios socios de SEO/BirdLife y del Grupo Local SEO-Burgos, que realizaron una valoración del impacto ambiental de la zona.

“Este caso es un ejemplo de colaboración entre diferentes entidades que apuestan por una mayor justicia ambiental, el papel de los socios y el Grupo Local SEO-Burgos ha sido de gran valor para denunciar y evaluar el impacto que produjo esa desecación de las lagunas, demostrando la importancia del compromiso ciudadano en la lucha por conservar la naturaleza”, explica David de la Bodega, responsable del programa legal de SEO/BirdLife, en un comunicado difundido por la asociación.

“La sentencia es muy importante por el reconocimiento de los hechos, pero especialmente porque permitirá restaurar la zona dañada y recuperar los valores ambientales que fueron enterrados bajo los escombros”, añade el responsable de SEO/BirdLife.

Hechos sucedidos en febrero de 2019

Los hechos se produjeron en febrero de 2019, cuando se constató por el Servicio Territorial de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León y la investigación realizada por el Seprona de Burgos, que a consecuencia del depósito de residuos de obra y demolición se había reducido la superficie de la laguna, que en origen ocupaba 3.564 m2 (5.428 m2 si sumamos la zona de protección perimetral de 5 metros) a una superficie de 1.577 m2 tras los vertidos.

Los depósitos se habían realizado por la empresa Residuos y Reciclajes Miranda S.L, a quien la otra empresa condenada, Asfaltos y Firmes Burgaleses S.A, había encargado la ejecución de un plan de restauración de una antigua explotación minera que había sido en parte naturalizada con el tiempo y convertida en un humedal por la inundación de las excavaciones realizadas durante su explotación. Este plan de restauración fue sometido en su día a evaluación de impacto ambiental, que reconocía la existencia de una zona húmeda creada por la extracción de gravas, de gran interés desde el punto de vista ornitológico, delimitándose unas zonas húmedas que debían ser respetadas y no rellenadas con residuos de construcción y demolición. Estos límites no fueron respetados y se fue invadiendo y colmatando el humedal con unas 45.000 toneladas de escombros.

Espacio de gran valor ornitológico

SEO/BirdLife considera que este hábitat de aguas retenidas es asimilable en gran medida a los lagos y lagunas eutróficos recogidos por la Directiva de Hábitats, un ecosistema que permite el desarrollo de una vegetación característica correspondiente a distintos biotipos (plantas flotantes, plantas enraizadas con hojas flotantes, plantas enraizadas no flotantes, etc.), que se estructuran facilitando una gran variedad de nichos ecológicos para diversas especies de aves.

Entre los grupos ornitológicos registrados destacan los somormujos, zampullines, cormoranes, garzas, cigüeñas y varias anátidas, fochas, limícolas, gaviotas, charranes, rapaces diurnas y nocturnas, vencejos, aviones, golondrinas, paseriformes y otras aves comunes.

El Grupo Local SEO-Burgos y los datos de SEO/BirdLife a través de sus programas de seguimiento de aves (SACRE, SACIN o eBird), de observaciones de socios y voluntarios, así como de la información que se desprende de otros informes sobre las lagunas (como el elaborado por Pinto Cebrián para la Fundación Caja de Burgos), constataba la presencia de 178 especies de aves, de las cuales 73 eran reproductoras habituales y tres más, ocasionales. Otras ocho no criaban en las lagunas pero sí en las cercanías, empleándolas como bebedero y zona de baño (caso del águila real y el alimoche común, por citar dos especies de interés).

El número total de especies migratorias e invernantes era de 92 especies, entre las que destaca el águila pescadora, que en los pasos de primavera y otoño era fácil de observar, permaneciendo algunos días en la zona usando las lagunas como área de descanso. Desde que se llenaron las lagunas, al menos hace 10 años, los humedales comenzaron a ser colonizados por las aves hasta alcanzar las 178 especies, cifra muy alta con respecto a la media de las zonas aledañas.