El grave impacto del Black Friday

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El embalaje procedente de comercio electrónico ya representa el 30% de los residuos sólidos urbanos en EEUU.

«El comercio electrónico nos ha facilitado la vida, sobre todo en tiempos de pandemia, pero a gran escala tiene un elevado coste ambiental. El sobreconsumo digital implica una extracción de recursos masiva y la generación de emisiones al producir los artículos y distribuirlos de un punto a otro del planeta, además de numerosos problemas para deshacernos de ellos. Consumir local en vez de apostar por gigantes del consumo, y solo cuando lo necesitemos, es la única solución», ha señalado Alba García, responsable de la campaña de ciudades en Greenpeace España.

En los últimos años, el comercio electrónico, e-commerce o comercio online se ha convertido en una parte indispensable del marco de ventas global, especialmente a raíz de la pandemia de la COVID-19. En España, el 62,6% de la población ha comprado online en los últimos 12 meses, según el INE, y para este Black Friday se estima que 8 de cada 10 personas lo hagan.

Millones de toneladas de residuos generadas cada Black Friday

Los residuos generados por las compras online -en su mayoría envoltorios de usar y tirar- son uno de los principales problemas ambientales. Al no ser envases, los plásticos que se usan para envolver no se reciclan, por lo que acaban en vertederos o incineradoras. El cartón, que tiene una mayor tasa de reciclado y es algo más sostenible (aunque a menudo es una mezcla de ambos materiales), comienza a ser ingestionable también debido al creciente aumento de envíos online.

Según la Agencia de Protección Ambiental, el embalaje de este comercio ya representa el 30% de los residuos sólidos urbanos en Estados Unidos. La magnitud de los residuos de envases originados por el comercio electrónico y la entrega urgente en China generaron un acumulado de 9,4 millones de toneladas en 2018, aproximadamente 3,5 veces la cantidad de té que China produjo ese año en peso. De seguir al ritmo actual, solo el país asiático produciría 41,3 millones de toneladas para 2025.

Huella de carbono adicional por el impacto del transporte

Durante la llamada “última milla” (la distribución de los paquetes a los hogares) es cuando se genera un mayor número de emisiones, principalmente por el transporte. Esto se ha agravado con la reciente introducción del modo “rápido”, que permite recibir los productos en 24 horas e implica más distribución y movimientos, y por las devoluciones gratuitas, ya que uno de cada tres productos se retornan.

El Black Friday es una fecha especialmente dañina en este sentido: solo en este día, en 2019 se estima que se distribuyeron 3,5 millones de paquetes en toda España y 1,5 en Madrid (un día normal en la capital se distribuyen en torno a 350.000 – 400.000 paquetes). A las emisiones del reparto se suman las ligadas a la importación de productos por avión, ya que gran parte del comercio electrónico procede de otros continentes.

Esto implica una huella de carbono adicional por cada producto, pues el transporte aéreo emite al menos seis veces más que un camión por tonelada transportada.

Vídeo de Greenpeace: Black Friday REinventa_tuConsumo

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