Día sin Compras

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Jornada de huelga simbólica de consumidoras y consumidores que se organiza a nivel internacional el último viernes de noviembre en contraposición al Black Friday (Viernes Negro) y al Cyber Monday (Ciberlunes).

Cada año, y cada vez con más intensidad, el sector comercial en todo el mundo concentra esfuerzos en la popularización del llamado «Black Friday». Este evento, celebrado el último viernes de noviembre, muestra uno de los mayores picos de consumismo desaforado en todo el mundo.

¿De dónde surge el «Día sin Compras»?

El «Día sin Compras» o «Día de no comprar nada» tiene ya una historia de casi tres décadas. La ciudad de Vancouver, en Canadá, fue pionera en este movimiento. Y sus promotores fueron la conocida asociación Adbusters. Su ideólogo Lalle Lasn había trabajado durante años en el sector de la publicidad y conocía, para bien y para mal, el lado más oscuro de las estrategias publicitarias. Después de trabajar durante tanto tiempo ayudando a las empresas a vender sus productos, comenzó a analizar críticamente algunas prácticas que, en su opinión, eran muy reprochables en la forma en que se manipulaba a la ciudadanía. Esto le llevó a cuestionar la cultura contemporánea de consumo y a decidirse a promover iniciativas críticas con este paradigma y realizar campañas de sensibilización sobre otras cultura de consumo posible.

¿Cuántas de las compras de Black Friday son realmente necesarias?

Como reacción a este Black Friday, colectivos ambientales de todo el planeta tratan ahora de reaccionar a esta fecha con contracampañas que buscan sensibilizar a la ciudadanía sobre los malos hábitos de consumo y el propio hiperconsumismo que el Black Friday promueve. La generación de residuos es uno de los efectos más directos y evidentes de este consumo excesivo. Un consumo descontrolado que provoca graves impactos en el medio ambiente.

Existen estudios que han analizado que casi uno de cada tres jóvenes compra de manera compulsiva. Además, la facilidad en tiempos de internet de finalizar una compra con un simple clic, dispara ese consumismo compulsivo. Un factor que contribuye a que los productos sean luego descartados más rápidamente e, innecesarios ya, pasen a convertirse velozmente en un residuo más.

Considerando que a día de hoy se extraen y emplean aproximadamente un 50% más de recursos naturales respecto a hace apenas tres décadas… está claro que este ritmo de consumo no es asumible por el planeta. Estamos contribuyendo a la erosión de la biodiversidad y a que se dispare el cambio climático.

Es clave que nos replanteemos nuestros hábitos de consumo.

Montañas de residuos electrónicos comienzan a formarse desde el Black Friday

Sin duda, la compra de dispositivos electrónicos de todo tipo es uno de los principales ganchos de cada Black Friday. La tecnología tiene aquí todo un día grande de homenaje al consumismo desaforado. Plataformas como Amazon baten año a año récords de venta de productos de este tipo en apenas unas horas. Dispositivos que exprimen de recursos el planeta, provocan conflictos de todo tipo por la codicia y búsqueda de sus materias primas básicas y, paradójicamente, son cada vez más difíciles de reparar y tienen una vida útil más corta. Consencuencia: cambiamos smartphones, tablets o computadores cada vez con mayor frecuencia y anualmente se acumulan millones de toneladas de residuos electrónicos.

El ámbito de la moda es uno de los que ejemplifica lo que está sucediendo. La estadística dice que cada persona compra un 60% más de ropa que hace quince años. Y paradójicamente, al conserva la mitad del tiempo e incluso, cada vez, menos. Existen estudios que indican que un gesto en apariencia tan simple como conservar nuestras prendas una media de uno o hasta dos años más, reduciría las emisiones de CO2 en casi un 25%. Una cifra que no es baladí, considerando que anualmente se están fabricando 100.000 millones de prendas de ropa. Prendas que acaban muy rápido en los contenedores de basura. Por encima, prendas que mayoritariamente contienen poliéster que, recordemos, se acaba esparciendo por todo el planeta en forma de microplásticos.

Propuestas de Ecologistas en Acción para el Día sin Compras

Ecologistas en Acción ha hecho un llamamiento a denominar este día como Viernes Negro para el Planeta. De forma paralela lanza algunas propuestas para este día:

  • Prescindir de las compras compulsivas de todo lo que no sea urgente y necesario, tanto en Internet como en las tiendas y centros comerciales.
  • Evitar por completo las tiendas de cadenas corporativas de marca promotoras del Viernes Negro.
  • Dedicar el tiempo de la compra a placeres auténticos: pasear, contemplar el maravilloso otoño que nos regala la naturaleza estos días, leer historias arrebatadoras, tomarnos unas cañas con los amigos y familiares que amamos, informarnos sobre cómo nos va a afectar la crisis climática.
  • Aprovechar el día para reflexionar sobre alternativas de consumo más justas y sostenibles y por tanto que supongan una reducción en la huella de carbono.

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