Perdices, codornices, sisones…: El grave declive de las aves esteparias

Datos del III Atlas de las Aves en Época de Reproducción en España de SEO/BirdLife.

III Atlas de Aves
Imagen: SEO/BirdLife

La tercera edición del Atlas de las Aves en Época de Reproducción en España de SEO/BirdLife ofrece nueva información sobre la precaria situación de las aves esteparias –perdices, codornices, sisones…-, probablemente el grupo de aves terrestres más amenazado de la península ibérica. Se trata de aves muy afectadas por la intensificación agraria, especialmente la conversión de cultivos de secano en regadío, y el desarrollo de infraestructuras energéticas en sus zonas de nidificación y alimentación.

El sisón, que próximamente verá elevada su categoría de amenaza a En Peligro, ha perdido un 15% de su área de distribución en los últimos 20 años. En el caso de la codorniz común, ha desparecido de 14% de las áreas que ocupaba hace 20 años.

El impacto del cambio climático en las aves

El Atlas también corrobora la tendencia que la comunidad científica viene observando en los últimos 20 años: los cambios en las áreas que ocupan las aves representan uno de los primeros y más evidentes impactos del cambio climático.

Esta subida de la temperatura global genera en la avifauna ibérica ganadores y perdedores. Así, por ejemplo, la curruca cabecinegra, que hace 20 años se concentraba en la mitad sur y la costa mediterránea, ha ganado nada menos que 400 cuadrículas en los últimos 20 años, la mayoría de ellas en el norte, donde hasta ahora no era habitual por la gran diferencia térmica. Se ha extendido especialmente en Galicia y en la franja cantábrica, pero también en Soria, Ávila, Zamora o al sur del Pirineo. Por el contrario, el gorrión alpino –muy vinculado a la alta montaña- ha perdido 29% de su área de distribución.

Así afecta la desertificación a las aves

Los análisis del Atlas podrían estar reflejando también el impacto de la desertificación en el sur de la península ibérica.

Puede ser un factor para que aves africanas, habituadas a este medio y a altas temperaturas, no solo hayan alcanzado el territorio de España y Portugal, sino que han podido reproducirse y expandirse con éxito. Es el caso del vencejo moro, sin presencia hace dos décadas y que ahora ha ganado un 1.800% de ocupación; o el vencejo cafre, que gana un 132% en áreas de ocupación.

El avance de otras especies como el bulbul naranjero o el buitre moteado certifican esta tendencia.

Progresiva desaparición de la biodiversidad

El atlas define 5.600 cuadrículas de 100 kilómetros cuadrados, analizando la presencia de aves en cada una y comparando los datos con el anterior atlas, que cubrió el periodo 1998-2002.

La evolución revela la progresiva desaparición de algunas de las aves en peor estado de conservación. Es el caso de la cerceta pardilla –especie catalogada en peligro crítico- que desparece en el 52% de las cuadrículas en las que anteriormente tenía presencia, que no puede compensar con las nuevas áreas de ocupación, un 19% del total analizado. De facto, en apenas 20 años, esta ave, con una presencia masiva en humedales como Doñana, ha contraído su área de distribución en nuestro país en un 40%. Por citar un efecto de esta contracción, el nuevo atlas certifica su desaparición en la Región de Murcia.

La reducción del área de distribución del urogallo cantábrico, otra de las especies en peligro crítico, presenta similares datos: en los últimos 20 años, se ha reducido en un 36%, desapareciendo en el 38% de las escasas cuadrículas donde sobrevive esta emblemática especie de los bosques del norte de España.

En el caso del alcaudón chico, otra de las especies declaradas por el Gobierno de España en situación crítica, ha desaparecido en el 67% de las cuadrículas que antes ocupaba y, en los últimos 20 años, no ha logrado ocupar ninguna zona nueva. Desde 2010, todas las parejas han criado en radio de apenas 10 kilómetros.

El atlas constata, además, la crítica situación del arao común, la gaviota tridáctila y el torillo andaluz, que podrían considerarse extintas en poco tiempo.

”No podemos permitirnos seguir fotografiando la reducción de la biodiversidad”

Asunción Ruiz, directora ejecutiva de SEO/BirdLife destaca que este nuevo trabajo “permite comprender cómo interactuamos con el medio. Estas distribuciones reflejan las transformaciones del territorio, el tipo de gestión que se realiza del medio agrícola, cómo se desempeña la gestión forestal o el desarrollo urbanístico, así como la explotación energética”.

“Este atlas ofrece, por tanto, una valiosa información para que los usos del campo sean compatibles con la biodiversidad, sin la que no tendremos ni seguridad alimentaria ni podremos poner freno a la dependencia energética, dos cuestiones claves en el contexto actual. Hay una crisis económica y humanitaria que afrontar, y una de las herramientas para hacerlo es frenar la crisis de naturaleza que estamos atravesando. No podemos permitirnos seguir fotografiando la reducción de la biodiversidad”, señala Asunción Ruiz.

”Una herramienta clave para conocer las prioridades de conservación”

“El III Atlas de las Aves en Época de Reproducción constituye igualmente un ejemplo del poder de la ciencia ciudadana. Más de 3.000 voluntarios y colaboradores han pateado nuestro país para conocer la realidad de las 302 aves reproductoras en España. Su trabajo y esfuerzo, recogido en esta obra tan completa, no puede quedarse en el papel. Es el turno de que las administraciones y los sectores económicos apliquen la información del atlas en sus normativas, autorizaciones, proyectos y actividades. La información está a disposición de todas y todos. No hay excusas para hacer compatible nuestra actividad económica y la conservación de la biodiversidad”, concluye Asunción Ruiz, directora ejecutiva de SEO/BirdLife.

“Este nuevo atlas de las aves que habitan en España en primavera constituye una herramienta clave para conocer las prioridades de conservación de este grupo faunístico en nuestro país y sienta un nuevo precedente de la importancia del trabajo colaborativo de personas voluntarias, personal científico y las oenegés de nuestro país”, señala Juan Carlos del Moral, coordinador de Ciencia Ciudadana de SEO/BirdLife.