FAPAS denuncia «la cuenta atrás para matar osos en Asturias»

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«El Gobierno de Asturias ha decidido, ya sin ninguna duda, paralizar la estrategia de conservación del oso pardo, es más, sospechamos que ha iniciado las primeras acciones para situar a esta especie en el punto de mira de las armas de fuego al trasladar toda su gestión al Servicio de Caza». Es la opinión del Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS), que recuerda que en su momento se produjo «una sibilina campaña de imagen del lobo asociada a los daños» como referencia «para llevar a esta especie a la aniquilación total de todos los ejemplares que se puedan matar».

oso tumbado sobre la hierba en bosque de Asturias
El oso asturiano bautizado Trashumante, a punto de echarse una cabezadita frente a la cámara / Foto: FAPAS

«Crear un estado de opinión social que respalde las iniciativas de un Gobierno Regional con una fuerte dependencia de un sindicato ganadero. Hacer de la matanza de lobos una campaña política para obtener votos del mundo rural. Ahora le toca al oso», analizan.

Haciendo del oso una especie»incompatible» con el mundo rural

2020 es el primer año en el que la presencia del oso es utilizada en Asturias para comenzar una campaña que tiene su precedente en el lobo, explican. «Hacer del oso una especie asesina incompatible con el mundo rural. Una campaña oscura asociada a intereses ganaderos y sindicales a los que el Gobierno Regional de Asturias no se opone y contempla con complacencia», denuncian.

«Llevamos años escuchándolo, osos problemáticos, osos asesinos, en realidad estrategias que sirven a otros intereses como solicitar ayudas europeas para crear patrullas anti osos, equipos privados de vigilancia de osos problemáticos, osos que se acercan a los pueblos y a los que hay que impedir que se acerquen», expone FAPAS.

Incremento de población osera

En opinión de esta asociación llevamos años escuchando que el incremento de la población osera va a generar cada vez mayores conflictos entre osos y humanos. Pirineos ha sido una experiencia previa a la Cordillera Cantábrica, «solicitando eliminar osos radiomarcados que en su seguimiento arrojaban datos sobre el proceso de alimentación natural de consumo de carroñas, asociando intencionadamente cada consumo de un animal muerto a un ataque».

Consideran que Asturias ha iniciado el mismo camino, lento, pero que de mantenerse dará lugar a que en 2 ó 3 años la sociedad tenga la percepción de que el oso «es un peligro para las personas y un problema que hay que eliminar para salvaguardar al mundo rural».

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