La crisis sanitaria amenaza el rural sostenible frente a las grandes superficies comerciales

Manzanas recogidas en caja de madera al pie de un manzano en un huerto
Greenpeace junto a otras organizaciones lanza una carta abierta de apoyo al campo y a las personas productoras de alimentos.

El sector de la producción local y sostenible, tanto agrícola, como ganadera y pesquera, está perdiendo en esta crisis sanitaria buena parte de su mercado debido al cierre de sus canales habituales de comercialización, como mercados tradicionales, hostelería o comedores escolares, y a las inmensas dificultades que encuentra para su distribución a las familias que habitualmente consumen sus productos. La alerta la lanza Greenpeace España en plena alerta sanitaria por el coronavirus, haciéndose eco de los datos de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) , que calcula que unas 25.000 explotaciones agrícolas se están viendo ya afectadas por esta situación.

“Aun compartiendo que, indiscutiblemente, la salud es la cuestión prioritaria en este momento, no se puede obviar que esta situación está provocando, también, no solo un importante perjuicio económico para el sector, afectando sus modos de vida, sino el incremento del desperdicio alimentario (perdiéndose producción no distribuida) y, lo que es más grave, que no lleguen a la ciudadanía alimentos básicos frescos, más sanos frente a los procesados”, analiza Greenpeace.

Por este motivo, y para ayudar a poner en valor los productos alimentarios locales y sostenibles durante la crisis sanitaria del COVID-19, Greenpeace lanza una carta abierta de apoyo al sector agrícola, ganadero y pesquero local y sostenible, invitando a todas las organizaciones y entidades que lo deseen a sumarse para demandar, en el marco del Día Internacional de la Lucha Campesina, que se celebra el próximo 17 de abril, medidas de protección para este sector.

Hay que fortalecer a un sector tradicionalmente perjudicado frente a la agroindustria

Las medidas que se reclaman pasan, entre otras cosas, por desarrollar un entorno normativo propicio, el fortalecimiento de las organizaciones y plataformas de pequeña producción sostenible, su promoción y acceso a los mercados y el incremento de la inversión para este sector, ya tradicionalmente perjudicado, frente a la agroindustria.

La carta, cuenta desde su inicio, con el respaldo y apoyo de organizaciones como: ASOAR_ARMEGA; ASOCIACIÓN VALOR ECOLÓGICO, ECOVALIA; Bionekazaritza; Cooperativa de pescadores de San Cristóbal, s.l.; Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG); Ecologistas en Acción; Ecologistas en Acción de Sanlúcar de Barrameda; EHNE Bizkaia; EHNE Gizpukoa; EHNE Nafarroa; ¡La Colmena Que Dice Sí!; Consejo de Agricultura y Alimentación Ecológica de Euskadi (Ekolurra); La Ortiga, Cooperativa de Consumo Ecológico de Sevilla; La Xarxeta. Xarxa de pageos i pageses agroecoligics de Catalunya; Red de Semillas “Resembrando e Intercambiando”; Sindicato Labrego Galego (SLG); Unión de Pequeños Agricultores (UPA), UAGA y la Xarxa De Consum Responsable.

Según el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), las emisiones de gases de efecto invernadero del sector agroalimentario, en su conjunto, son ya entre el 21% y el 37% de las emisiones globales totales. Esto se debe en gran medida a un modelo agroalimentario cada vez más industrializado, donde la pequeña y mediana agricultura tiene poca cabida, a pesar de que cuida de la naturaleza y garantiza el suministro de alimentos y un mundo rural vivo, fijando la población en el territorio.