La incapacidad de los suelos de absorber agua es también efecto de la crisis climática

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Suelo de bosque mojado al lado de un árbol
Imagen: Couleur – Pixabay

Un estudio publicado en Science Advances sostiene que el cambio climático puede reducir la capacidad de los suelos para absorber agua en muchas partes del mundo. Y eso podría tener serias implicaciones para el suministro de agua subterránea, la producción y seguridad de alimentos, la escorrentía de aguas pluviales, la biodiversidad y los ecosistemas.

Según el estudio, dado que los patrones de lluvia y otras condiciones ambientales están cambiando globalmente como resultado de la crisis climática, la forma en que el agua interactúa con el suelo podría cambiar de manera apreciable en muchas partes del mundo, y hacerlo con bastante rapidez. Por ello, los científicos proponen que la dirección, la magnitud y la tasa de los cambios se midan e incorporen en las predicciones de las respuestas de los ecosistemas al cambio climático.

La importancia del agua del suelo para fijar carbono

El agua en el suelo es crucial para almacenar carbono, y los cambios en el suelo podrían influir en el nivel de dióxido de carbono en el aire de una manera impredecible. Recordemos que el dióxido de carbono es uno de los principales gases de efecto invernadero vinculados al cambio climático.

Ya en un anterior estudio publicado en la revista Nature se mostraba como los aumentos regionales en las precipitaciones debido al cambio climático pueden conducir a una menor infiltración de agua, más escorrentía y erosión, y un mayor riesgo de inundaciones repentinas. El hecho que la lluvia se infiltre o bien se escurra por el suelo determina cuánta agua estará disponible para las plantas o cuánta se evaporará en el aire. Los estudios han demostrado que la infiltración de agua en el suelo puede cambiar durante una o dos décadas con el aumento de las precipitaciones, y se espera que el cambio climático aumente las precipitaciones en muchas áreas del mundo.

Experimento con aspersores

Durante un experimento llevado a cabo durante 25 años, en Kansas, en el que se regó el suelo de la pradera con aspersores, un equipo de científicos, liderado por la Universidad de Rutgers, descubrió que un aumento del 35 % en la lluvia condujo a una reducción del 21 al 33% en las tasas de infiltración de agua en el suelo y solo un pequeño aumento en la retención de agua.

Las alteraciones más importantes se relacionaron con cambios en oquedades relativamente grandes, o espacios en el suelo. Las grandes oquedades capturan agua que las plantas y los microorganismos pueden usar, y eso contribuye a mejorar la actividad biológica y el ciclo de nutrientes en el suelo y disminuye las pérdidas de suelo a través de la erosión. Con el aumento de la lluvia, las comunidades de plantas tenían raíces más gruesas que podían obstruir las huecos más grandes y había ciclos menos intensos de expansión del suelo cuando se agregaba agua o contracción cuando se retiraba el agua.

Fuente:
Decadal-scale shifts in soil hydraulic properties as induced by altered precipitation
Joshua S. Caplan, Daniel Giménez, Daniel R. Hirmas, Nathaniel A. Brunsell, John M. Blair y Alan K. Knapp
https://advances.sciencemag.org/content/5/9/eaau6635

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