“Controles de población” que ocultarían permisos para cazar en pleno Parque Nacional

Parque Nacional de Monfragüe / Foto: J.M.Reyero – Ceneam – MMA

El Defensor del Pueblo insta a la Junta de Extremadura a realizar los cambios necesarios para evitar esta situación.

La caza deportiva y comercial está prohibida en el ámbito de los parques nacionales sobre toda su extensión, incluidas las zonas de reserva y de uso restringido, que son las de mayor valor ecológico.

En un extenso informe a raíz de las quejas recibidas por las acciones de control cinegético en el Parque Nacional de Monfragüe, el Defensor del Pueblo se ha pronunciado al respecto duramente. Después de analizar el caso y solicitar al gobierno extremeño información sobre estas actividades, el Defensor ha emitido un informe en el que subraya que el control de poblaciones es un concepto distinto de la caza deportiva y comercial.

“Frente a la finalidad recreativa o lucrativa de estas, el control de poblaciones tiene por finalidad mantener las poblaciones de determinadas especies en niveles que no supongan un riesgo o una amenaza para la preservación de los valores ecológicos que motivaron la declaración del Parque”. Expone la institución que el control de poblaciones “puede requerir el empleo de artes cinegéticas (es decir, cazar animales) pero no exige ni mucho menos admite el fomento de que la actividad de control genere un beneficio económico derivado de su ejercicio comercial (por el comercio de los puestos de tiro, de las especies cazadas, etcétera)”.

“En el caso de Monfragüe, este esquema general se está viendo invertido al convertir la caza comercial, es decir, con ánimo de lucro, en una forma habitual para llevar a cabo el control de poblaciones”, denuncia el Defensor del Pueblo.

Evitar que la caza “se perpetúe en el tiempo”

La finalidad de la prohibición de la caza comercial en los Parques Nacionales es clara para el Defensor: “Evitar que la caza se desarrolle como una actividad que se perpetúe en el tiempo (y con ella sus impactos sobre el medio natural, los cuales se reconocen expresamente en el Plan Director), bien con carácter recreativo, bien con la intención de obtener un beneficio del aprovechamiento cinegético (derivado de la cría de especies cinegéticas, el comercio de los puestos de tiro, de la venta de especies cazadas, etcétera); beneficio que se convierte en una finalidad prevalente cuando existe un interés comercial”.

“No puede concluirse que el control de poblaciones mediante artes cinegéticas se realice de manera excepcional, sino que tiene carácter habitual”, critica el Defensor. Desde la declaración del Parque Nacional en Monfragüe en 2007 se vienen autorizando acciones de control cinegético de poblaciones en fincas privadas todos los años (entre 11 y 27 autorizaciones anuales). “Se infiere de la información que son acciones de control cinegético “de tipo montería”, aunque la Administración no lo afirma explícitamente”, recoge el documento. “Sí ha remitido copia de una autorización, a modo de ejemplo, en la que se autorizan hasta 72 puestos de tiro y 20 rehalas de perros en una finca con 100 ha en zona de reserva”, indica a modo de ejemplo.

“A juicio de esta institución, que las normas particulares del parque nacional habiliten la caza comercial, con ánimo de lucro, como forma de control de poblaciones por tiempo indefinido vulneraría la prohibición de su ejercicio en las normas generales aplicables a todos los parques nacionales”, afirma el informe del Defensor del Pueblo.