Absurdas autorizaciones para cazar durante el estado de alarma

Críticas a los permisos para “actividades cinegéticas” con la excusa de los daños a la agricultura.

Cazador apoyado en árbol apunta con rifle al bosque
Imagen de Lars-Magnus Carlsson en Pixabay

El permiso interruptus en Castilla y León a comienzos de marzo, cuando se autorizó la caza, incluso en grupo bajo determinadas condiciones, en plena alerta por la pandemia de coronavirus, encendió indignación en muchos sectores. La presión social y las alegaciones de los propios agentes forestales, provocaron la rectificación por parte de la Junta.

Ahora, Ecologistas en Acción llama la atención sobre autorizaciones similares en otros territorios y ponen el ejemplo de Galicia y Asturias donde se habrían publicado medidas de emergencia sanitaria que excluyen la caza en varios casos del régimen de confinamiento durante el estado de alarma en España. “Desde el punto de vista legal, la caza no puede excluirse de las actividades que implican confinamiento. Es una actividad de ocio, económica y no de primera necesidad. Tampoco forma parte de la actividad agraria, como ha pretendido argumentar la Junta de Castilla y León”, critican, recordando que no sólo los argumentos legales son claros, sino también los técnicos y sanitarios.

“Nuevo negocio al margen de la temporada regular de caza”

“Es notorio que las autorizaciones excepcionales que se dan a los cazadores por presuntos daños en los cultivos o en las explotaciones ganaderas se han convertido en algo sistemático que ha generado un nuevo negocio al margen de la temporada regular de caza que acaba de terminar”, denuncian desde el colectivo.

Señalan además que quienes tendrían que vigilar la adecuada utilización de esos permisos extraordinarios, los agentes medioambientales y forestales, “son un personal escaso, que debiera poder atender asuntos más importantes que vigilar cazadores”. Además, tal y como han denunciado varias asociaciones, “no disponen de los equipos de protección individual para el caso de que tuvieran que intervenir armas, denunciar o detener a infractores”.

“Detrás de toda esta cuestión subyace la obsesión por los posibles daños que puedan generar algunas especies cinegéticas. Para su control se recurre una y otra vez a los cazadores, a pesar de que no solo no ayudan a ese control, sino que contribuyen a las superpoblaciones. Persiguen a los depredadores naturales y, sobre todo en el caso del jabalí y otros ungulados, no dudan en alimentarlos artificialmente o en repoblar en busca de los mejores y más numerosos trofeos”, analiza Ecologistas en Acción.

Reclamaciones de Ecologistas en Acción frente a los permisos a cazadores

Ecologistas en Acción resume así sus peticiones al respecto de esta denuncia:

  • Que todas las autoridades establezcan con claridad la prohibición de salir a cazar, sea en la modalidad que sea, en el estado de emergencia.
  • Que Galicia, Asturias, u otros territorios que las puedan tener, retiren las normas, circulares o instrucciones que permiten la caza en los momentos actuales.
  • Que, en el caso de que las comunidades no actúen, sea el Gobierno central quien actúe, retirando las normas ilegales y denunciando judicialmente a los responsables de su aprobación.
  • Que las administraciones se replanteen la gestión que hacen de las poblaciones de especies de caza, asumiendo que esta actividad no ayuda a controlar las poblaciones. Se puede y se debe afrontar el problema de los daños de una manera objetiva, con medidas de gestión del hábitat y de protección de las explotaciones que son efectivas a largo plazo.
  • Que se establezca un sistema de seguros frente a daño accesible y garantista para agricultores y ganaderos que tomen medidas de autoprotección.