¿Alimentar 10.000 millones de personas sin arrasar el planeta? El cambio agroecológico necesario

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Los recursos del planeta son limitados. Y el modelo agroalimentario actual es insostenible. La única oportunidad es un cambio profundo en nuestro estilo de vida y en los modelos de producción. En 2050 las proyecciones hablan de 10.000 millones de habitantes en la Tierra. La necesidad de un giro estratégico es urgente.

Las advertencias no parecen novedosas, pero esta semana saltan nuevamente a la actualidad. El motivo es el informe del World Resources Institute, que agita la actualidad estos días con el estudio Creando un futuro sostenible para la alimentación (.pdf), subtitulado «Un menú de soluciones para alimentar a casi 10 mil millones de personas en 2050»

Frente a esta «inmensa tarea» necesaria el informe propone un «menú» de 22 posibles soluciones. Ideas con el objetivo de garantizar un futuro sostenible en la alimentación planetaria. Perfeccionar el aumento de producción en tierras agrícolas, a la vez que se protegen los ecosistemas naturales que almacenan carbono y se apoya la biodiversidad será una de las claves. La producción de alimentos y la protección de los ecosistemas deben estar vinculadas a todos los niveles. Los actores políticos, económicos y del mundo agrario deben coordinarse para evitar una carrera insostenible que lleve a la degradación de los recursos. Es la única posibilidad de futuro para el planeta.

sobrepoblación 2050¿Hay una receta para el cambio?

Debe haberla, y a ello dedican los investigadores este informe de 565 páginas donde repasan esas 22 soluciones. En conjunto, se trata de equilibrar varias necesidades que compiten entre ellas. En 2050 hay que alimentar alrededor de 3.000 millones más de personas, y habrá que alimentarlas más nutritivamente y garantizando que la agricultura contribuya a la reducción de la pobreza. Y que lo haga a través de un desarrollo económico y social inclusivo. Y que al mismo tiempo se reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero, la pérdida de hábitats, la contaminación y agotamiento de recursos de agua dulce, y los graves impactos ambientales de la agricultura.

La solución será global o no será

Perseguir cualquiera de estos objetivos excluyendo alguno de los demás, conduce a fracasar en todos. La solución será global o no será. Y a ello dedica su esfuerzo este análisis, en el que colaboran con el World Resources Institute, el World Bank Group, United Nations Environment Programme, United Nations Development Programme, el Centre de coopération internationale en recherche agronomique pour le développement, y el Institut national de la recherche agronomique. Y el primer desafío para crear este futuro alimentario sostenible expone que hay que cerrar tres brechas:

  • la de la producción de alimentos,
  • la de las áreas de tierras agrícolas y
  • la de la mitigación de gases de efecto invernadero.

De forma paralela, opinan que hay que tener en cuenta tres criterios clave:

  • Promover el desarrollo económico y aliviar la pobreza. Muy especialmente, estimulando las oportunidades para las pequeñas explotaciones
  • Empoderar a las mujeres agricultoras y granjeras. Lo cual se ha demostrado en muchas comunidades que es un factor clave que afecta a muchos ámbitos de desarrollo
  • Proteger los recursos de agua dulce

Un «menú» de futuro con 22 ingredientes

Los ya referidos 22 elementos del menú para un futuro sostenible en la alimentación del planeta pueden organizarse en cinco grupos. Algunos de los items no están exentos de polémica y su desarrollo pueden depender de enfoques distintos. Aquí los resumimos:

1. Reducir el crecimiento de la demanda de alimentos y otros productos agrícolas. Incluye:

  • Reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos destinados al consumo humano entre la granja y el tenedor.
  • Cambiar a dietas más sanas y sostenibles. Especialmente reducir el consumo de carne de rumiantes. Se habla de recortar hasta casi un 50% el consumo de carne
  • Evitar la competencia de la bioenergía con los cultivos alimentarios, optando por no desviar cultivos alimentarios a tierras de producción de bioenergía.
  • Alentar reducciones voluntarias en los niveles de natalidad educando a las niñas, reduciendo la mortalidad infantil y brindando acceso a servicios de salud reproductiva

2. Incrementar la producción de alimentos sin expandir tierra agrícola

  • Aumentar la productividad ganadera y de pastos. Aumentar los rendimientos de carne y leche por hectárea y por animal a través de la mejora de la calidad del alimento, el manejo del pastoreo y las prácticas relacionadas
  • Mejorar los cultivos para aumentar los rendimientos.
  • Mejorar la gestión del suelo y el agua.
  • Aumentar la producción de cultivos obteniendo más de una cosecha de cultivos anuales de las tierras de cultivo existentes o dejando las tierras de cultivo en barbecho con menos frecuencia cuando las condiciones son adecuadas
  • Adaptarse al cambio climático. Emplear todos los elementos del menú e intervenciones dirigidas adicionales para evitar los efectos adversos del cambio climático en los rendimientos de los cultivos y la viabilidad agrícola.

3. Proteger y restaurar los ecosistemas naturales y limitar el desplazamiento de tierras agrícolas

  • Vincular (legalmente) los aumentos de productividad con la protección de los ecosistemas naturales.
  • Donde la expansión parece inevitable, como en el caso de la producción local de alimentos en África, limitar la expansión a las tierras con los menores costos de carbono y otros costos ambientales por tonelada de cultivo
  • Proteger los ecosistemas indígenas; reforestar tierras agrícolas abandonadas, improductivas, así como tierras potencialmente “liberadas” por reducciones altamente exitosas en la demanda de alimentos o aumentos en la productividad agrícola
  • Evitar la conversión de humedales en tierras agrícolas y restaurar aquellos poco usados o drenados, tratando de recuperarlos

4. Aumentar el suministro de pescado.

  • Estabilizar el volumen anual de la captura de peces y acabar con la sobreexplotación
  • Aumentar la producción acuícola a través de mejoras en la reproducción, alimentos, atención médica, control de enfermedades y cambios en los sistemas de producción

5. Reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero de la producción agrícola.

  • Desarrollar e implementar aditivos para piensos para reducir las emisiones de etano de los animales rumiantes.
  • Utilizar diferentes tecnologías para reducir las emisiones provenientes de la gestión del estiércol en sistemas de producción animal concentrados
  • Reducir las emisiones del estiércol que se deja en los pastos
  • Reducir las emisiones de fertilizantes al aumentar la eficiencia en el uso de nitrógeno
  • Reducir las emisiones de metano de los arrozales mediante la selección de variedades y la gestión mejorada del agua y la paja.
  • Reducir las emisiones generadas por la energía aumentando las medidas de eficiencia y cambiando las fuentes de energía a energía solar y eólica.
  • Centrarse en opciones realistas para el almacenamiento de carbono en suelos agrícolas

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