La conexión entre la demanda mundial de aguacates y bosques arrasados en México


El llamado “oro verde” provoca un sistema de producción descontrolado.

La demanda de aguacates se ha disparado en el último decenio, y la producción en México del llamado “oro verde” se ha ampliado para satisfacerla. La producción nacional mexicana ha crecido un 8% anual desde 2009. El país produjo 2,2 millones de toneladas de aguacates sólo en 2018. Aunque la mayoría de los aguacates de México provienen del estado de Michoacán, el auge del aguacate se está extendiendo ahora a otras regiones, lo que puede suponer una amenaza para los bosques del país.

El impacto ambiental de la producción de aguacates es grave en Michoacán

Más de tres cuartas partes de la producción de aguacate de México se realiza en el estado de Michoacán, donde el cultivo intensivo en recursos ya se ha asociado a problemas ambientales y sociales. La producción de aguacate impulsó el 30-40% de la reciente deforestación en Michoacán. Estos bosques locales son importantes para la diversidad biológica, los medios de vida y para proporcionar las cuencas de captación que suministran agua a las comunidades locales y a la capital Ciudad de México.

Los huertos de aguacate también han comenzado a bordear las áreas protegidas, incluyendo la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca, donde la vegetación nativa es primordial para la supervivencia del insecto. De hecho, como hemos informado en Diario.eco a comienzos de 2020 dos activistas de esta reserva han sido asesinados, en crímenes que el movimiento ecologista ha relacionado con la actividad de tala ilegal en la zona.

La producción de aguacate de México se está expandiendo a nuevos territorios

A medida que la demanda internacional de aguacate continúa aumentando, cada vez más plataciones están surgiendo para satisfacerla. Jalisco, el estado vecino de Michoacán, es ya el segundo productor de aguacate a nivel estatal (9% del total nacional) pero está creciendo más rápido que cualquier otro lugar del país, incluyendo Michoacán, según explican desde el World Resources Institute.

Sucesos como el desbordamiento de un río en la zona de San Gabriel hasta en tres ocasiones durante 2019, en una de las cuales murieron cinco personas, se relacionan con problemas de erosión y deforestación de las antiguas áreas forestales, donde la vegetación nativa ha desaparecido en beneficio del aguacate. De forma paralela, la elevada exigencia de agua de estas plantaciones provoca mayor escasez en los acuíferos que alimentan las poblaciones próximas. Diversos colectivos han alertado de la necesidad de políticas de control y planificación de estas plantaciones para tratar de lograr un sistema de producción sostenible.