El desastre de Zaldibar: una bomba de relojería que se veía venir

Vertedero de Zaldibar / Imagen: EiTB

Reclaman desmontar los restos del actual vertedero, vaciarlo y planificar una restauración ambiental.

Pasan los días desde la tragedia en el vertedero de Zaldibar pero la preocupación de los vecinos continúa. Después de que dos trabajadores quedasen sepultados por el derrumbamiento de la montaña de residuos y del incendio que puso en riesgo toda la comarca, el malestar es grande entre l población. Recordemos que en días sucesivos se recomendó a las localidades próximas que no se abriesen ventanas, se suspendió el partido de Liga del Eibar en Primera División e incluso se sugirió a embarazadas que evitasen determinadas zonas.

Mientras prosigue la investigación judicial por posible delito ambiental y se realizan nuevos estudios ambientales, desde Ecologistas en Acción lamentan que este vertedero, el principal vertedero de residuos industriales del País Vasco, y al que califican de “low cost”, con dos centenares de metros de desnivel y enormes pendientes en la ladera del monte Montía, carecía “de todo sentido” desde el principio.

“El vertido incontrolado de residuos industriales colmató el vertedero de vida útil de 35 años en solo 10 años y el vertido de residuos de la construcción con amianto no cumplió la normativa estatal sobre vertederos al no depositarse en una celda especial y estanca, que no podía contener otros tipos de residuos”, subrayan. Ecologistas en Acción considera necesario desmontar los restos del actual vertedero, vaciarlo y planificar una restauración ambiental de la vaguada y el entorno del vertedero, asegurando mientras tanto los controles ambientales para proteger la salud humana y de los ecosistemas.

Una autorización que “no se debía haber concedido”

“Situar un vertedero en la ladera de una montaña con pendientes del 45º es una auténtica locura. Para sujetar los residuos se construyó un dique de 230 metros de longitud y 100 metros de altura. Esa autorización de 2007 no se debía haber concedido por la autoridad ambiental”, lamentan desde Ecologistas en Acción.

Mencionan además que el vertedero tenía una capacidad de 2,74 millones de metros cúbicos y una vida útil de 35 años. Eso supone un vertido de unos 80.000 metros cúbicos y unas 118.000 toneladas anuales. Teniendo en cuenta que el vertido comenzó en 2011 y que en 2017 se vertieron 380.000 toneladas, 540.000 toneladas en 2018 y 510.000 toneladas en 2019, se estaba vertiendo entre tres y cuatro veces el vertido autorizado anualmente. Un exceso de vertido que colmataría el vertedero rápidamente. En nueve años de vertido ya había ocupado más de la mitad del volumen total del vertedero.

Incumplimiento grave con el venenoso amianto

Señalan que la Autorización Ambiental Integrada de 2007 concedida por el Gobierno Vasco permitía el vertido de residuos de la construcción con amianto, junto con un lista de decenas de tipos de residuos. Los residuos de construcción que contienen amianto son enormemente peligrosos, pues unas pocas fibras del mismo pueden producir un cáncer de pleura en unos años. El Real Decreto 1481/2001 que regula el depósito de residuos en vertederos permite el vertido de residuos de amianto en determinadas condiciones: ha de depositarse en una celda especial y estanca, que no contenga otro tipo de residuos, que se cubra diariamente y que no produzcan dispersiones de las fibras de amianto.

Paradójicamente, en el caso de Zaldibar, cuando se produjo el derrumbe del vertedero no se sabía dónde se había depositado el amianto, razón por la cual se interrumpieron las labores de búsqueda de los dos trabajadores desaparecidos. “Ahora sabemos que el amianto no estaba recluido en una celda especial, sino que se encontraba en la parte alta y baja del vertedero, mezclado con otro tipo de residuos. Se depositaron 2.954 toneladas en 2017, 2.592 toneladas en 2018 y 4.235 toneladas en 2019”, denuncian los ecologistas.

Reclaman el cierre planificado del vertedero

De cara al futuro con los restos de lo que queda del vertedero, ya que han desaparecido las balsas de lixiviados y los sistemas de desgasificación, Ekologistak Martxan, federación de Ecologistas en Acción en Euskal Herria, subraya que se ha de planificar la clausura y el desmantelamiento de este vertedero, su vaciado y recuperación, el reciclaje de los residuos (“minería de vertedero”) y la restauración ambiental del entorno. Mientras tanto, se deben establecer unas medidas provisionales, como la cubrición de toda la superficie del vertedero con una lámina impermeable para evitar la entrada del agua de lluvia y la generación de lixiviados. Asimismo se han de establecer unos controles ambientales severos de la calidad del aire, de las aguas superficiales y de las subterráneas para garantizar la salud de la población y ecosistemas. “Los costes de todas esas operaciones los debe sufragar Verter Recycling 2000, empresa titular del vertedero, o ejecutarse subsidiariamente por el Gobierno Vasco, pero giradas al titular de la instalación”, solicitan.