Una década sin matanzas de toros en Cataluña

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Antigua plaza de toros de Barcelona
Imagen: AnimaNaturalis

La presión ciudadana y una exitosa iniciativa legislativa popular acabaron con la tortura de toros en las plazas de Cataluña.

Dudalegre es el nombre del último toro torturado y muerto en una matanza de toros en Cataluña. Fue en Barcelona, en la Monumental, en las fiestas de la Mercè de 2011. Poco después, el 1 de enero de 2012 se haría efectiva la prohibición decretada por el ejecutivo catalán.

Fue el culmen de un proceso iniciado con la promoción de una iniciativa legislativa popular (ILP) de la plataforma Prou! que sumó más de 180 mil apoyos. En su llegada al Parlament catalán, y luego de un intenso debate, el Parlament saldó la votación con 68 diputados a favor, 55 e contra y 9 abstenciones. Era un 28 de julio de 2010.

Ausencia de matanzas de toros pese a la lucha judicial del PP a favor de los eventos

Tal y como relatan los promotores de la iniciativa en La Vanguardia, la espoleta para intensificar la presión y lanzar la ILP fue la vuelta al ruedo del famoso matador de toros José Tomás. La publicidad generada por este evento dio alas y favoreció el consenso entre los grupos antitaurinos.

Hay que recordar que seis años después, el Tribunal Constitucional aceptó el recurso del PP contra esta iniciativa ciudadana. De hecho, en 2016 se declaró nula la prohibición. Pero la tortura y matanza de toros ya estaba en horas bajas en Cataluña, donde más allá de Barcelona estos eventos se estaban reduciendo al mínimo en los años anteriores.

El resultado es que, pese a no existir esa prohibición formal, la nula receptividad y trabas administrativas desde las administraciones ha favorecido la falta de interés de los empresarios del sector, ha dejado a Cataluña libre de estos eventos.

El nuevo objetivo: prohibir los «correbous»

Desde el colectivo AnimaNaturalis recuerdan que mientras se prohibían las corridas, «en la misma ley se permitía la celebración de los ‘correbous’ o encierros, como excepción a la ley, mediante una nueva ley que regulaba estos festejos». Esta medida excluía este tipo de eventos de la prohibición y amparaba la celebración de unos 450 actos al año con vacas y toros, una situación que ha llevado a la formación por parte de ocho asociaciones de la coalición Prou Correbous, para intentar acabar también con estos eventos.

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