“Quería irme a África y escribir libros de animales, pero todos se reían de mi”

“Había muy pocos modelos femeninos a seguir para las niñas en el ámbito de la ciencia cuando yo era joven”, recuerda Jane Goodall en un evento del CNIO.

El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y la Embajada Británica en España, con la colaboración del Instituto Jane Goodall en España, organizaron un evento para el Día Internacional de la Mujer 2022. Siempre inspiradora, Jane Goodall recordó algunos detalles de su infancia que le llevaron a ser quién hoy es.

“Estamos hablando hoy de la mujer en la ciencia. Sabéis que yo he vivido durante casi 90 años en este planeta y he visto tantos cambios en este campo! Había muy pocos modelos femeninos a seguir para las niñas en el ámbito de la ciencia cuando yo era joven. Madame Curie era la más famosa y quizás el único modelo del que aprendimos en la escuela. Creo que desde que nací me fascinaron los animales y su comportamiento, y pasé horas observando pájaros, insectos o ardillas en nuestro jardín familiar en Inglaterra. Afortunadamente tuve una madre que me apoyó mucho y, durante unas vacaciones en una granja, se me permitió recolectar los huevos de las gallinas. Yo tenía mucha curiosidad y recuerdo que les pregunté a todos cómo era el agujero de la gallina suficientemente grande como para que el huevo saliera. Bueno, nadie me contestó nada, pero si recuerdo a las gallinas entrando en uno de los gallineros donde dormían por la noche y donde ponían sus huevos y pensé: ah, va a poner un huevo, y entonces me arrastré tras ella. La asusté y salió volando entre graznidos de miedo. En mi pequeña mente de cuatro años debo haber decidido que ninguna gallina debería poner un huevo allí, en aquel lugar tan aterrador. Así que entré en un gallinero vacío y esperé pacientemente, durante unas cuatro horas. Nadie sabía donde estaba e incluso llamaron a la policía porque se estaba haciendo tarde. Sin embargo, cuando mi madre me vio, y aunque debió haber estado muy preocupada, llegó a casa con ojos brillantes y se sentó a escuchar la maravillosa historia de cómo una gallina pone un huevo.

Jane Goodall / Imagen: Vídeo evento CNIO

Cuento esta historia porque fue obra de una pequeña científica y de su curiosidad, quien luego de hacer preguntas y no obtener la respuesta correcta, decide averiguarlo por si misma, comete un error, pero no se da por vencida. Otra madre pudo haber aplastado esa curiosidad científica, pero la mía me apoyó.

Creo que fue cuando cumplí 10 años cuando me decidí y le dije a todo el mundo: cuando crezca me voy a ir a África a vivir entre animales salvajes y a escribir sobre ello. Las chicas no eran científicas en aquellos días y ante la idea todo el mundo se reía de mi y me decían, cómo vas a hacer eso, África está mu lejos y es peligroso”.

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