«Nueva minería», ¿Lavado de cara?

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Denuncian que creará nuevos problemas y potenciales desastres que las Administraciones han demostrado ser incapaces de resolver.

Foto de Tom Fisk en Pexels

La llamada “Hoja de Ruta para la gestión sostenible de Materias Primas Minerales” lanzada por la Secretaría de Estado de Energía del Ministerio para la Transición Energética y el Reto Demográfico es vista con profunda preocupación desde Ecologistas en Acción.

La organización ecologista considera que podríamos estar ante «el mayor intento de lavado de cara de la minería metálica en el Estado español desde el desastre de Aznalcóllar, incluso cuando reconoce que el nuevo boom de la minería ligado a llamada transición verde solo implica reemplazar una dependencia insostenible (la del petróleo) por otra igualmente insostenible».

Falacia de la «minería sostenible»

Ecologistas en Acción critica la falacia de la llamada “minería sostenible” o de la supuesta contribución de la minería a una “economía climáticamente neutra”, cuando es un contribuyente neto al cambio climático y a la destrucción de la naturaleza.

Señalan por ejemplo, que la minería causa el 10 % de la deforestación del Amazonas y contribuye en España a la desertificación al suponer un consumo intensivo e insostenible de recursos hídricos ya escasos y afectados por la sobredemanda de otros sectores. El International Resource Panel ha estimado que la minería es responsable por el 90 % de pérdida de biodiversidad y del 23 % de los gases de efecto invernadero en el conjunto del planeta.

Nueva onda de «minería especulativa»

En esa línea, Ecologistas en Acción sostiene que bajo pretextos como la descarbonización, la lucha contra el cambio climático, la geopolítica de bloques o la desertización rural, «la hoja de ruta busca allanar el camino para la nueva onda de minería especulativa» que ya había denunciado el colectivo en un informe de 2019.

«El aumento de la minería metálica para abastecer los mercados tecnológicos, el transporte eléctrico y a las energías renovables implica una amenaza de contaminación sin precedentes por metales pesados y la destrucción de hábitats, con especial impacto en la Red Natura 2000 y zonas agrícolas».

«Boom especulativo cortoplacista»

«El tipo de explotación que se propone, lejos de ser sostenible, apenas contribuirá a fomentar un boom especulativo cortoplacista dejando atrás inmensos pasivos ambientales y las generaciones futuras habrán de asumir», denuncian.

Critican además que el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico pretenda dar «vía libre para crear nuevos problemas y desastres ecológicos» cuando las administraciones públicas han demostrado «ser incapaces de gestionar los pasivos ambientales de la minería de las últimas décadas». Recuerdan el caso de la cuenca de los ríos Tinto y Odiel, dos cauces relativamente pequeños pero que transportan el 47 % del zinc y el 15 % del cobre aportado por el conjunto de los ríos del mundo a mares y océanos, o las afecciones a la Manga del Mar Menor por las cuencas mineras de la Sierra de Cartagena.

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