Maltrato animal, alcohol y drogas: tras el escándalo del matadero de Limoges

Imágenes: L214 – Mauricio García Pereira

Mauricio García Pereira, no pudo más y decidió grabar y denunciar a cara descubierta el horror que vivían los animales.

“Es más difícil entrar en un matadero que en un submarino atómico”, ironiza Mauricio García Pereira, gallego afincado en Francia. En su conversación con Igualdad Animal recuerda que esta industria busca preferentemente trabajadores sin estudios, con fuerza física y que no hagan preguntas.

Él mismo trabajó durante siete años en esta industria “extremadamente hermética”. Pero tras tanto tiempo en un matadero público de Limoges, el más grande de Francia, Mauricio García Pereira, no pudo más y decidió grabar y denunciar a cara descubierta el horror que vivían los animales en ese lugar “donde el maltrato animal, los abusos, el alcohol y las drogas son la norma”.

Escándalo mayúsculo en la industria cárnica francesa

En el canal Voces Animales de Igualdad Animal, Mauricio nos cuenta cómo con la ayuda de la organización francesa L214 hizo público uno de los mayores escándalos en mataderos en la historia de Francia.

Cada día en el matadero de Limoges se sacrifican entre 20 y 30 vacas preñadas de raza Limusina. La primera vez que descubrió un ternero perfectamente formado entre las tripas y despojos de una madre adulta, pensó que era un error y, relata, fue “un shock” descubrir que esto era una práctica habitual.

La razón de la industria para proceder así es evitar que suba el precio de la carne y lograr que las vacas engorden más fácilmente. Estas normalmente, asegura Mauricio, son sacrificadas a última hora por tratarse de animales más dóciles y porque los fetos, muchas veces casi a término, llenan los contenedores muy rápido. Mauricio, recuerda emocionado, como pasó muchos meses en la tripería tirando con sus propios brazos a los fetos a la basura. “Yo les llamaba ‘mis terneritos’ pero allí eran basura. ¿Cómo se puede llamar a un ternero que estaba a punto de nacer “basura”?”.

Falta de atención veterinaria

Mauricio ha denunciado también la falta de atención veterinaria a los animales y que los veterinarios del matadero solo se preocupan de la calidad de las piezas de carne. Se emociona cuando recuerda como se trata a muchos animales que llegan al matadero incluso sin poder moverse.

“He visto a animales que no se pueden ni levantar. Les atábamos una cuerda y los arrastrábamos de los cuernos hasta el box de matanza”, recuerda, “se matan a vacas que están literalmente los huesos, tras años usadas para dar leche, su carne se destina a conservas y procesados”.

‘Maltrato Animal, sufrimiento humano’

Mauricio plasmó toda su experiencia en el libro ‘Maltrato Animal, sufrimiento humano’ donde narra además de la presión que sufren los trabajadores y como han de recurrir al alcohol o las drogas para soportar el ritmo de trabajo.

“Sacrificábamos 35 vacas a la hora, yo tenía minuto y medio para aspirar la médula de cada una”. Es ese ritmo frenético el causante, reconoce, de que en los mataderos siempre haya accidentes laborales, bajas por lesiones y enfermedades.

Actualmente Mauricio está en el paro y asegura que se lo están poniendo muy difícil para encontrar un trabajo en Limoges. Pese a ello, dice que prefiere estar así que volver a ese mundo: “Lo volvería a hacer una y mil veces”, sentencia sobre su pública denuncia contra estas prácticas.

Entrevista en línea con Mauricio García Pereira