La revolución posible de la energía comunitaria ¿Y si hacemos que pase?

Edificio con tejado cubierto de paneles solares

Una campaña de Amigos de la Tierra que parte de la idea de que una transición ecológica justa solo será posible con las personas en el centro del modelo energético.

“Las grandes empresas del oligopolio, que dominan el mercado de la energía, siguen tratando a sus clientes como simples consumidores. Incluso aquellas que han decidido apostar por las renovables, prefieren dar la espalda a los potenciales beneficios sociales y económicos asociados a la generación de energía desde la cercanía”. Este es el análisis que realiza el colectivo Amigos de la Tierra y, partiendo de esa convicción, proponen apostar por proyectos de energía comunitaria. Consideran que este tipo de iniciativas nos brindaría la oportunidad de revertir la mencionada situación involucrando con principios más democráticos “a cualquier persona que desee tener el control de la demanda y el cambio climático sea su preocupación”.

Los legisladores europeos han reconocido los beneficios de los proyectos de energía comunitaria para la creación de empleos verdes, el desarrollo local, el ahorro de energía, la mitigación de la pobreza energética y la promoción de las energías renovables. En ese sentido, y con la convicción de que la situación de crisis climática hace necesario impulsar transformaciones profundas en diferentes ámbitos, hay que subrayar que uno de los sectores clave es el energético.

“La ciencia lleva años advirtiendo de la necesidad de tomar medidas, y ahora es la ciudadanía saliendo a la calle en movilizaciones masivas quien hace de altavoz de la ciencia para presionar a empresas y administraciones. Para complementar estas movilizaciones, es necesario poner la energía renovable en manos de las comunidades y de la ciudadanía, restando así poder a la industria de los combustibles fósiles”, propone Amigos de la Tierra.

¿Qué es la energía comunitaria?

En la actualidad contamos con un modelo centralizado en manos de grandes empresas cuya energía procede principalmente de fuentes de energía sucia. Frente a este modelo obsoleto que agrava la crisis climática, desde Amigos de la Tierra promueven la energía comunitaria: un modelo energético limpio en manos de la gente.

La energía comunitaria engloba todo tipo de proyectos relacionados con las energías renovables, la eficiencia y el ahorro energético, entre otros; proyectos basados siempre en la descentralización de la energía y con las personas como protagonistas de este cambio energético.

Dentro de la energía comunitaria se encuentra el autoconsumo renovable colectivo: con el 65% de la población española viviendo en bloques de pisos, la energía comunitaria representa una herramienta de gran valor para lograr la transformación de un sistema descarbonizado más eficiente y descentralizado.

¿Cuáles son las ventajas de la energía comunitaria?

El apoyo a la energía comunitaria por parte de las administraciones es una pieza fundamental en la transición energética, sin embargo, la respuesta social y la apuesta decidida de la ciudadanía por sumarse a proyectos de energía renovable colaborativa desempeñan un papel central en el proceso.

A través de la campaña “¿Y si hacemos que pase?” Amigos de la Tierra da a conocer las ventajas de la energía comunitaria, así como las múltiples alternativas con las que cuenta la población para participar en este cambio energético. El proyecto surge a partir de la European Climate Initiative (EUKI)

Un resumen de las ventajas de la energía comunitaria:
• Luchar frente a la crisis climática
• Apoyar proyectos locales y comunitarios
• Ahorrar en el gasto de luz hasta un 30%
• Reducir las pérdidas de energía
• Dejar de emitir diferentes gases contaminantes
• Plantarle cara al oligopolio energético
• Promover la soberanía energética
• Promover la implantación del auto-consumo
• Fomentar empleos en el sector de las renovables

Ejemplos de iniciativas de energía comunitaria

• Comunidades de vecinos que practican el autoconsumo eléctrico colectivo (solar y/o eólica);
• Cooperativas de energía renovables
• Proyectos colectivos de eficiencia y ahorro energéticos
• Proyectos colaborativos como las plantas fotovoltaicas comunitarias o Viure del Aire, en los cuales la ciudadanía aporta una participación mínima de 100€;
• Comunidades de energía promovidas por administraciones y que puedan participar las mismas como partes interesadas;
• Compras colectivas de placas fotovoltaicas con un ahorro del 30%.

A lo largo de estos años el autoconsumo se ha mantenido en un limbo, debido a la connivencia entre el oligopolio energético y el gobierno de turno, bloqueando muchas de las iniciativas ciudadanas relacionadas con las energías limpias. Ahora que se ha derribado el impuesto al sol, a pesar de que la legislación está incompleta, contamos con un nuevo Real Decreto, y el avance de la energía comunitaria es imparable.

A su vez la situación de emergencia climática a la que nos enfrentamos requiere de transformaciones profundas en diferentes ámbitos, y uno de los principales es el energético. La ciencia lleva años advirtiendo de la necesidad de tomar medidas, y ahora es la ciudadanía saliendo a la calle en movilizaciones masivas la que se hace eco de la ciencia para presionar a empresas y administraciones.

Para complementar estas movilizaciones, es necesario poner la energía renovable en manos de las comunidades y de la ciudadanía, restando así poder a la industria de los combustibles fósiles. De esta forma se reducirían los gases de efecto invernadero y las pérdidas energéticas asociadas a la generación, distribución y transporte de la energía en el Estado. La dependencia por la energía más contaminante disminuiría y se daría paso a un sistema de energía descentralizado.
Caricatura de Trump en Campaña sobre Energía Comunitaria