Los biocombustibles de aceite de palma y soja provocarán deforestaciones masivas

Troncos carbonizados quemados y humeantes después de incendio en bosque
Foto: Araquém Alcántara – Rainforest Foundation Norway

Desde 2015 los biocombustibles ya representan el 90% del aumento de la demanda de aceites vegetales y con probabilidad el problema se acrecentará hasta 2030. “Se espera que los biocombustibles a base de aceite de palma y de soja causen mayores emisiones de gases de efecto invernadero que el diesel fósil. El aumento de la producción de aceite de palma y aceite de soja ha dado lugar a la deforestación tropical masiva en las últimas dos décadas. Esto tiene que cambiar, y rápido”, advierte Chris Malins, autor del informe promovido por la Fundación Norway Rainforest.

El desafío a día de hoy es que se planea una agresiva expansión del uso de los biocombustibles de aceite de palma y soja liderada por Brasil, Indonesia y el sector de la aviación. Si esta demanda se realizara a la vez podría provocar la deforestación de 7 millones de hectáreas adicionales, incluyendo el drenaje de hasta 3,6 millones de hectáreas. Esto produciría unos 11.500 millones de toneladas de emisiones de CO2 por cambios de uso de la tierra.

Biocombustibles, más leña al fuego

El informe “Biocombustibles, más leña al fuego” examina el impacto de las políticas mundiales de biocombustibles en la deforestación tropical. Aceite de palma y de soja, en particular, son materias primas para biocombustibles que se asocian con un alto riesgo de deforestación. El informe analiza las políticas de biocombustibles en todos los mercados clave y evalúa el impacto sobre la demanda de aceite de palma y biocombustibles a base de soja en la próxima década. Las conclusiones del informe son alarmantes.

La industria de la aviación es potencialmente el mayor consumidor de biocombustibles de alto riesgo de deforestación, seguido por Indonesia y Brasil. El mundo está en una crisis ecológica dual del cambio climático y la pérdida de biodiversidad. La deforestación tropical y la destrucción de turba son los principales contribuyentes a estas crisis, lo que resulta en emisiones de dióxido de carbono de la vegetación perdida y suelos alterados y que impulsan la extinción masiva de especies. La industria mundial de biocombustibles se sitúa en el nexo entre el cambio climático y la crisis de la biodiversidad.

“Se suponía que los biocombustibles iban a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, pero esto no es lo que sucede en la realidad. Si los tomadores de decisiones no evitan los biocombustibles de cultivos y en especial de materias primas de alto riesgo como el aceite de palma y de soja, estas políticas de biocombustibles serán combustible para los incendios forestales y la deforestación actuales de todo el mundo”, augura Laura Buffet, directora del área de energía de Transport&Environment.

¿Qué se puede hacer para evitar el efecto nocivo de los biocombustibles?

El mencionado informe propone varias medidas. La primera es que para evitar esta pérdida de biodiversidad, el uso de biocombustibles basados en aceite de palma y soja deberían eliminarse lo antes posible. Se propone que en Europa debería reducirse el uso de biocombustibles que no procedan de los residuos autorizados o de subproductos de materias primas. Se recuerda que la UE debería reconocer que los mercados del aceite vegetal están ligados, y que existen pruebas de que los biocombustibles procedentes de otros aceites cultivados proporcionan un beneficio climático escaso o nulo. Del mismo modo se reclama para Estados Unidos En Estados que siga obstaculizándose el acceso del biodiésel de aceite de palma.

Por otro lado, se solicita que otros países como China y Japón eviten la creación de incentivos nuevos a los biocombustibles si no van acompañados de salvaguardas medioambientales fuertes que aseguren una verdadera disminución de las emisiones. También se reclama que limiten el apoyo a los biocombustibles de alto riesgo de deforestación como los que están basados en aceite de palma, PFAD y aceite de soja.

También se sugiere que los países tropicales que producen aceite de palma y/o soja, en particular Indonesia, Malasia y los países de América del Sur, deberían recibir apoyo para revisar su gobernanza forestal forestal y romper el vínculo entre la producción de aceite vegetal y la destrucción del medio ambiente.

Pulsa aquí para descargar informe: Biocombustibles, más leña al fuego