Ballena de Cuvier bate el récord de la inmersión más larga conocida

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Registran como permaneció en apnea durante casi cuatro horas en las profundidades del mar.

Ballena picuda de Cuvier (Ziphius cavirostris) con una etiqueta en la aleta dorsal. / Foto: Andrew Read y Duke University.

La ballena azul podría ser una de las criaturas más enigmáticas del planeta, pero las verdaderas megaestrellas del mundo del buceo son las ballenas picudas de Cuvier (Ziphius cavirostris). Son capaces de alcanzar profundidades de casi 3.000 metros.

Sorprendente capacidad

Los cálculos sugirieron que estas ballenas relativamente diminutas solamente deberían permanecer sumergidas durante unos 33 minutos antes de que se agote su oxígeno y recurran a la respiración anaeróbica.

Sin embargo, la experiencia le mostró a Nicola Quick y sus colegas de la Universidad de Duke, que los tímidos mamíferos eran capaces de bucear durante mucho más tiempo. Preguntándose con qué frecuencia los animales se embarcan en estas inmersiones épicas y cuánto tiempo les toma recuperarse después de regresar a la superficie, los investigadores analizaron el comportamiento de este animal.

Cinco años de observación

«Debido a que los animales pasan tan poco tiempo en la superficie, necesitábamos mares tranquilos y observadores experimentados para buscarlos», explica Quick, y agrega, «el período promedio que pasan en la superficie es de aproximadamente 2 minutos», lo que dificulta su identificación y seguimiento. Los breves períodos de salida a la superficie también limitaron la cantidad de tiempo disponible para transferir la valiosa información a un satélite cada vez que los animales regresaban de una inmersión.

Implementando 23 marcas durante un período de 5 años, el equipo registró más de 3600 inmersiones de alimentación, que van desde 33 minutos a 2 horas 13 minutos, todas las cuales superaron con creces el punto en el que se pensaba que los zifios de Cuvier se quedaban sin oxígeno en su buceo.

Sabiendo que aproximadamente el 95% de las inmersiones realizadas por otros mamíferos se completan antes de que disminuyan sus reservas de oxígeno, el equipo volvió a verificar datos y se dio cuenta de que si la misma proporción de inmersiones de ballenas picudas de Cuvier se completa antes de que expiren sus reservas de oxígeno, entonces podrían permanecer sumergidas durante unos increíbles 77,7 min antes de recurrir a la respiración anaeróbica. «Realmente nos sorprendió que estos animales fueran capaces de ir mucho más allá de lo que las predicciones sugieren que deberían ser sus límites de buceo», destaca la investigadora.

Increíble capacidad y razones desconocidas

El equipo realizó dos inmersiones extraordinarias en 2017, que superaron incluso sus sueños más salvajes. Uno duró casi 3 horas, mientras que el otro duró 3 horas 42 minutos. «No lo creímos al principio; estos son mamíferos, después de todo, y cualquier mamífero que pasara tanto tiempo bajo el agua parecía increíble», recuerda Quick. Los descubrimientos se publicaron en la revista Journal of Experimental Biology.

Pero, ¿cuánto tardaron las ballenas en recuperarse de inmersiones de hasta 2 h 13 min? Después de analizar el tiempo entre inmersiones de alimentación, que excedió los 33 min, Quick se sorprendió de que no hubiera un patrón claro. Aunque una ballena reanudó el buceo en busca de alimento dentro de los 20 min de una inmersión de 2 h, otra que había completado una inmersión de 78 min pasó casi 4 h haciendo inmersiones más cortas y regresando a la superficie antes de iniciar la siguiente inmersión de forrajeo. «Al entrar en el estudio, pensamos que veríamos un patrón de mayor tiempo de recuperación después de una inmersión larga. El hecho de que no lo hiciéramos abre muchas otras preguntas», dice Quick.

Desconcertados por la extraordinaria resistencia del zifio de Cuvier, Quick y Andreas Fahlman, de la Fundación Oceanográfica de la Comunitat Valencia, España, sospechan que los animales pueden tener un metabolismo excepcionalmente bajo, junto con reservas de oxígeno más grandes de lo habitual combinadas con capacidad para soportar la acumulación de ácido láctico en los músculos cuando cambian al metabolismo anaeróbico cuando las inmersiones superan los 77,7 minutos. Quick también está intrigado por las razones detrás de las dos inmersiones récord. «Podría ser el encuentro con una reserva de comida particularmente productiva, o alguna amenaza percibida … [o] alguna perturbación del ruido influyó», aventura la científica.

Referencia bibliográfica

Extreme diving in mammals: first estimates of behavioural aerobic dive limits in Cuvier’s beaked whales. Autoras: Nicola J. Quick, William R. Cioffi, Jeanne M. Shearer, Andreas Fahlman, Andrew J. Read . Publicación: Journal of Experimental Biology. Septiembre 2020.
http://dx.doi.org/10.1242/jeb.222109

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