Los animales exóticos “no deberían ser animales de compañía”

Collage de fotos: FB de la Coalición para el Listado Positivo

Así lo cree la mayoría de la ciudadanía, mientras la falta de legislación específica dificulta el control.

“Actualmente en España, salvo en cuatro comunidades autónomas, es perfectamente legal tener, comerciar y transportar animales salvajes- desde un cocodrilo hasta un elefante o un tigre. Urge una legislación que defina claramente las especies susceptibles de comercio y tenencia como animales de compañía, quedando prohibidas todas las demás, para poner fin de una vez a los riesgos innecesarios que la situación actual supone para las personas, los animales y el medio ambiente”. Lo subraya Marta Merchán, Coordinadora de la Coalición para el Listado Positivo, formada por las organizaciones de protección animal ANDA, FAADA y AAP Primadomus.

La Coalición para el Listado Positivo aboga por la introducción de un ‘Listado Positivo’ en España que recoja las especies de animales cuya tenencia se consideraría adecuada y segura. Se trataría de una herramienta de carácter preventivo, en contraposición con la línea actual, basada en interminables “listados negativos” de difícil y costosa aplicación. Desde esta plataforma insisten en que la ausencia de una legislación específica que regule y limite el comercio y tenencia de animales exóticos, o el hacerlo solo a través de listados negativos como el de especies invasoras, ha dado lugar a una situación alarmante.

La ciudadanía apoya la restricción al tráfico de animales exóticos

Un reciente sondeo de opinión realizado en varios países de la UE revela que la gran mayoría de los españoles perciben a los animales exóticos como un riesgo (86%) y no los considera aptos como animales de compañía (89%). El estudio fue realizado por encargo de la coalición europea Eurogroup for Animals y la organización de bienestar animal AAP Animal Advocacy and Protection.

Se trata del primer estudio de este tipo en llevarse a cabo y se ha realizado en España, Italia, Francia, Alemania, Finlandia y Polonia. Los resultados arrojan unas cifras impactantes en todos los países, pero son incluso más contundentes en el caso de España, donde además de las cifras anteriormente mencionadas, se indica también que los ciudadanos opinan que el comercio de animales exóticos debería estar mejor regulado (95%) y que la UE debería tener un papel más activo en esta cuestión en el marco de las normas del Mercado Común (96%). Así mismo los resultados ponen de manifiesto una percepción generalizada de que los animales exóticos no son fáciles de mantener como animales de compañía (81%) y que no es seguro tenerlos en casa (86%).

Los mencionados Listados Positivos ya han sido adoptados con éxito en Bélgica y Luxemburgo, y se encuentran en proceso de desarrollo en los Países Bajos. Desde la Coalición consideran que es el método más efectivo, transparente, fácilmente ejecutable, de menor coste y el único, a día de hoy, que ha resultado eficaz desde un punto de vista preventivo. En España, hoy por hoy solo la legislación navarra abre la puerta a la creación de listados positivos.

Miles de animales sin control en el interior de viviendas

Según estadísticas publicadas por el sector de la alimentación de animales de compañía en Europa (European Pet Food Industry Federation), millones de animales exóticos se encuentran a día de hoy en hogares europeos como animales de compañía. Se trata de una tendencia al alza con consecuencias de gran alcance tanto para el bienestar de los animales como para las personas.

La mayoría de las especies exóticas tienen unas necesidades tremendamente complejas que hacen que no sean aptas como animales de compañía. Además, pueden ser vectores de peligrosas enfermedades y suponen una amenaza para la biodiversidad en Europa en caso de escape o de ser liberados en la naturaleza.

“Llevamos años alertando a las autoridades sobre los graves riesgos de este comercio y sobre el hecho de que el interés particular de un número muy reducido de personas, los coleccionistas de mascotas exóticas, se estaba interponiendo a lo que la mayoría de ciudadanos seguramente quería. Ahora sabemos con seguridad que esto es así. A la luz de la terrible crisis sanitaria en la que seguimos inmersos, es fundamental que el Gobierno de España tome medidas de inmediato para regular un mercado de muy difícil control que puede traer consecuencias nefastas no solo para el bienestar de los animales y la seguridad de las personas, sino muy especialmente para la salud pública”, concluye Merchán.

Graves riesgos para personas y animales de este tráfico descontrolado

La pandemia por coronavirus de 2020 ha dado actualidad de nuevo a las reivindicaciones acerca del control de esta situación. Los riesgos asociados al comercio global de animales salvajes, incluidos los animales destinados al mercado floreciente de animales de compañía exóticos, se han hecho tristemente evidentes en los últimos meses con el brote mundial de la COVID-19.

El origen de la pandemia a la que nos estamos enfrentando parece encontrarse en los animales salvajes y todo apunta a que el virus haya sido transmitido a las personas en los mercados de vida silvestre de China. Dentro de la Unión Europea, y España no es una excepción, es perfectamente legal tener, comerciar y transportar miles de especies de animales exóticos, incluidos los murciélagos, a menudo hasta que resulta demasiado tarde. En 2015 tres criadores de ardillas exóticas murieron en Alemania tras contraer una nueva cepa de virus de Borna asociado a los animales. La misma cepa del virus se descubrió posteriormente en ardillas mantenidas en cautividad en los Países Bajos.

A finales de la primavera de 2020 un pequeño primate, un tamarino labiado, fue rescatado por AAP Primadomus después de haber sido abandonado durante el confinamiento. En mayo de 2020 también era actualidad el caso de un joven de 27 años que moría en Algeciras (Cádiz) como consecuencia de la mordedura de una serpiente asiática venenosa, con la que convivía en su domicilio. En 2019 también fue noticia la aparición en pleno verano de un zorro ártico en las calles de la ciudad de Sevilla, adquirido ilegalmente en el mercado negro de animales exóticos.