El aditivo E171 atraviesa la barrera placentaria y puede afectar al feto

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Este aditivo alimentario muy común podría tener graves efectos en la salud. Otra investigación anterior en ratones ya indicaba inflamación en el colón y cambios en la expresión de proteínas en el hígado. Francia ya lo ha prohibido.

Chicles blancos rectangulares
Imagen de Hans Braxmeier en Pixabay

*Actualización: 15 de octubre de 2020

Los científicos recolectaron 22 placentas de madres voluntarias y analizaron los niveles totales de titanio acumulados en este órgano durante el embarazo. Estos ensayos, junto con análisis microscópicos y químicos, demostraron una acumulación de dióxido de titanio en la placenta, principalmente en forma de nanopartículas.

Por lo tanto, las madres habían estado expuestas a esta sustancia durante el embarazo. Paralelamente, para determinar si su dieta podría ser una fuente de contaminación, los científicos perfundieron las placentas con E171 en el lado materno. Analizaron el titanio en el lado fetal de la placenta y observaron si encontraban partículas. Los resultados fueron claros: nanopartículas de dióxido de titanio de E171 pasaron del compartimiento materno al lado fetal.

Recién nacidos están expuestos en el útero al dióxido de titanio

Los científicos también se centraron en la exposición de los recién nacidos al dióxido de titanio durante su desarrollo en el útero.

Para lograrlo, utilizaron las mismas pruebas que habían realizado en placentas pero esta vez en muestras de meconio, ya que estas primeras heces de un recién nacido ofrecen un excelente indicador de su exposición a sustancias químicas durante el embarazo.

Una vez más, los resultados fueron claros: se encontraron nanopartículas de dióxido de titanio en el meconio, lo que indica que los fetos estaban expuestos a esta sustancia a través de la sangre de las madres.

Confirmando preocupaciones de estudios previos sobre el E171

Estudios previos de los mismos científicos habían dado la alarma sobre los riesgos asociados al consumo de E171, mostrando su paso al torrente sanguíneo desde el intestino en forma de nanopartículas, y luego acumulándose en órganos como el hígado o el bazo. Después de la exposición crónica, se observaron los riesgos de iniciar y promover las etapas tempranas de la carcinogénesis colorrectal y las modificaciones de la respuesta inmune. En respuesta a estos resultados obtenidos en ratas (puede aplicarse directamente a los seres humanos), las autoridades francesas decidieron en una suspensión de un año de la venta de productos alimenticios que contienen E171, con efectos desde el 1 de enero de 2020.

Otros estudios científicos habían demostrado este fenómeno en animales: nanopartículas de dióxido de titanio no apto para alimentos atravesaban la placenta y, entre otros efectos, perturbaban el desarrollo fetal. Pero el tema del paso transplacentario de estas nanopartículas nunca se había abordado en mujeres embarazadas.

Entonces, ¿qué sucede en caso de exposición al E171? ¿Podría el feto humano también estar expuesto a nanopartículas de origen dietético? Para responder a estas preguntas, los mismos científicos del INRAE, en colaboración con LNE, CNRS (Groupe de Physique des Matériaux), el Hospital Universitario de Toulouse, la Universidad Picardie-Jules Verne y la Escuela Nacional de Veterinaria de Toulouse, se centraron en la difusión de E171 en la placenta. Y los resultados, como hemos visto, son altamente preocupantes.

Al respecto, desde la plataforma «Libres de Contaminantes Hormonales», de Ecologistas en Acción, Marta Monasterio escribe que por todo lo que sabemos hasta ahora, «y mientras no se demuestre lo contrario, los organismos públicos e instituciones pertinentes deberían proteger nuestra salud y prohibir el dióxido de titanio en alimentos y otros productos». «Además, también a título individual deberíamos recurrir al principio de precaución para cuidar nuestra salud. Es decir, debemos evitar el E171 tanto de los alimentos que comemos, como de los productos (cosméticos, de higiene o construcción) que utilizamos», subraya.

*Actualización: 26 de junio de 2020

¿Qué es el dióxido de titanio o E171?

El dióxido de titanio es conocido en el ámbito de la industria alimentaria como colorante E171. La industria lo ha empleado durante décadas y en multitud de productos. El brillante blanco de este compuesto es vendido por el sector químico que lo distribuye como una sustancia idónea para aportar «vivez y textura» a muchos productos. Según la industria, el E171 o TiO2 también colabora para impedir la degradación de los alimentos al tiempo que «mejora su aspecto». Sus productores han argumentado que sería poco soluble y difícil de absorber por el cuerpo.

¿En qué alimentos se encuentra el E171?

Chocolates, galletas, helados, salsas, cremas, yogures, glaseado de pasteles o golosinas variadas son ejemplo de productos a los que en el sector alimentario le añade el llamado colorante E171, o TiO2, muy usado en el área de la panadería y confitería. Además de cientos de productos en el ámbito estrictamente alimentario, el E171 también se encuentra en productos de farmacia y parafarmacia, como pueden ser pasta de dientes o en la cobertura blanca de pastillas diversas.

El E171 ha sido prohibido en Francia

El E171 es noticia nuevamente en junio de 2020 a la luz de un estudio de investigadores de la University of Massachusetts Amherst que han descubierto que las nanopartículas de TiO2 producen, entre otras consecuencias, inflamación en el colon. La investigación, realizada en ratones, descubrió que este común aditivo alimentario, recientemente prohibido en Francia, altera significativamente la microbiota intestinal en ratones, causando inflamación en el colon y cambios en la expresión de proteínas en el hígado.

«Creo que nuestros resultados tienen muchas implicaciones en la industria alimentaria y en la salud y nutrición humana», explica el autor principal, el profesor Hang Xiao, experto en salud alimentaria. «El estudio confirmó un fuerte vínculo entre las nanopartículas de dióxido de titanio transmitidas por los alimentos (TiO2 NP) y los efectos adversos para la salud». El informe ha sido publicado en Small, revista interdisciplinaria especializada en el ámbito de la nanotecnología.

Esta investigación refuerza las dudas ya surgidas sobre la sustancia en 2019, cuando otro informe publicado en Frontiers in Nutrition aportaba las conclusiones de investigadores de la Universidad de Sídney sobre sus posibles efectos inflamatorios y cancerígenos, también relacionados con el colon. De hecho, a la luz de informes anteriores en la misma línea, la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de Francia, siempre a la vanguardia a nivel mundial en lo que a prevención de riesgos de este tipo en el ámbito alimentario se refiere, impulsó su prohibición. La plataforma europea de consumidores BEUC solicitó su retirada a nivel europeo, aunque hasta la fecha, el último dictamen al respecto de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria asegura que no hay motivos suficientes para ello.

Nanopartículas que se absorben e ingresan a tejidos

La microbiota intestinal, que se refiere a la comunidad diversa y compleja de microorganismos en el intestino, juega un papel vital en la salud humana. Un desequilibrio de la microbiota intestinal se ha asociado con una variedad de problemas de salud, incluida la enfermedad inflamatoria intestinal, la obesidad y las enfermedades cardiovasculares.

La exposición humana a las nanopartículas de TiO2 transmitidas por los alimentos proviene principalmente de ese aditivo alimentario conocido como E171, que está formado por partículas de TiO2 de diferentes tamaños, que incluyen un tercio o más que son a escala nanométrica. El profesor Xiao ha advertido que, con datos a nivel de Estados Unidos, está claro que precisamente por el área de uso dentro de la industria alimentaria, niños y niñas se están exponiendo a niveles de E171 hasta cuatro veces por encima de las cifras encontradas en adultos.

Más pequeñas que 100 nanómetros, las partículas a nanoescala transmitidas por los alimentos pueden tener propiedades fisiológicas únicas que causan preocupación. «Las partículas más grandes no se absorberán fácilmente, pero las más pequeñas podrían ingresar a los tejidos y acumularse en algún lugar», explica Xiao.

Afectación clara al colon

En su estudio, Xiao y su equipo alimentaron con NPs de E171 ó TiO2 a dos poblaciones de ratones como parte de su dieta diaria. Una población recibió una dieta alta en grasas similar a la de muchos estadounidenses, dos tercios de los cuales son obesos o tienen sobrepeso. El otro grupo de ratones fue alimentado con una dieta baja en grasas. Los ratones alimentados con una dieta alta en grasas eventualmente se volvieron obesos, mientras que los ratones con una dieta baja en grasas no lo hicieron.

«Tanto en los ratones no obesos como en los obesos, la microbiota intestinal se vio perturbada por los NP E171 y TiO2», dice Xiao. «Las partículas de tamaño nanométrico causaron más cambios negativos en ambos grupos de ratones». Además, los ratones obesos fueron más susceptibles a los efectos adversos de los NP de TiO2, causando más daño en los ratones obesos que en los no obesos.

Los investigadores encontraron que los NP de TiO2 disminuyeron los niveles cecales de ácidos grasos de cadena corta, que son esenciales para la salud del colon, y aumentaron las células inmunes proinflamatorias y las citocinas en el colon, lo que indica un estado inflamatorio.

Interrumpe la homeostasis de la microbiota intestinal

Para evaluar el impacto directo en la salud de la microbiota intestinal alterada por TiO2, Xiao y sus colegas realizaron un estudio de trasplante fecal. Le dieron antibióticos a los ratones para limpiar su microbiota intestinal original y luego trasplantaron las bacterias fecales de los ratones tratados con TiO2 NP a los ratones tratados con antibióticos. «Los resultados respaldan nuestra hipótesis de que incluir NP de TiO2 en la dieta interrumpe la homeostasis de la microbiota intestinal», dice Xiao, «lo que a su vez conduce a la inflamación del colon en los ratones».

El estudio también midió los niveles de TiO2 en muestras de heces humanas, encontrando un amplio rango. Xiao dice que se necesita más investigación para determinar los efectos en la salud de la exposición a largo plazo, como la exposición a largo plazo y multigeneracional, a los NP de TiO2.

Referencias bibliográficas

Foodborne Titanium Dioxide Nanoparticles Induce Stronger Adverse Effects in Obese Mice than Non‐Obese Mice: Gut Microbiota Dysbiosis, Colonic Inflammation, and Proteome Alterations. Autores: Xiaoqiong Cao, Yanhui Han, Min Gu, Hengjun Du, Mingyue Song, Xiaoai Zhu, Gaoxing Ma, Che Pan, Weicang Wang, Ermin Zhao, Timothy Goulette, Biao Yuan, Guodong Zhang, Hang Xiao. Publicación: Small. Junio 2020.

Basal Ti level in the human placenta and meconium and evidence of a materno-foetal transfer of food-grade TiO2 nanoparticles in an ex vivo placental perfusion model. Autores: Guillard, A., Gaultier, E., Cartier, C. et al. Publicación: Part Fibre Toxicol. Octubre 2020.

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