Aditivo alimentario muy común podría tener graves efectos en la salud

0

Chicles blancos rectangulares
Imagen de Hans Braxmeier en Pixabay

La investigación en ratones indica inflamación en el colón y cambios en la expresión de proteínas en el hígado. Francia ya lo ha prohibido.

¿Qué es el dióxido de titanio o E171?

El dióxido de titanio es conocido en el ámbito de la industria alimentaria como colorante E171. La industria lo ha empleado durante décadas y en multitud de productos. El brillante blanco de este compuesto es vendido por el sector químico que lo distribuye como una sustancia idónea para aportar «vivez y textura» a muchos productos. Según la industria, el E171 o TiO2 también colabora para impedir la degradación de los alimentos al tiempo que «mejora su aspecto». Sus productores han argumentado que sería poco soluble y difícil de absorber por el cuerpo.

¿En qué alimentos se encuentra el E171?

Chocolates, galletas, helados, salsas, cremas, yogures, glaseado de pasteles o golosinas variadas son ejemplo de productos a los que en el sector alimentario le añade el llamado colorante E171, o TiO2, muy usado en el área de la panadería y confitería. Además de cientos de productos en el ámbito estrictamente alimentario, el E171 también se encuentra en productos de farmacia y parafarmacia, como pueden ser pasta de dientes o en la cobertura blanca de pastillas diversas.

El E171 ha sido prohibido en Francia

El E171 es noticia nuevamente en junio de 2020 a la luz de un estudio de investigadores de la University of Massachusetts Amherst que han descubierto que las nanopartículas de TiO2 producen, entre otras consecuencias, inflamación en el colon. La investigación, realizada en ratones, descubrió que este común aditivo alimentario, recientemente prohibido en Francia, altera significativamente la microbiota intestinal en ratones, causando inflamación en el colon y cambios en la expresión de proteínas en el hígado.

«Creo que nuestros resultados tienen muchas implicaciones en la industria alimentaria y en la salud y nutrición humana», explica el autor principal, el profesor Hang Xiao, experto en salud alimentaria. «El estudio confirmó un fuerte vínculo entre las nanopartículas de dióxido de titanio transmitidas por los alimentos (TiO2 NP) y los efectos adversos para la salud». El informe ha sido publicado en Small, revista interdisciplinaria especializada en el ámbito de la nanotecnología.

Esta investigación refuerza las dudas ya surgidas sobre la sustancia en 2019, cuando otro informe publicado en Frontiers in Nutrition aportaba las conclusiones de investigadores de la Universidad de Sídney sobre sus posibles efectos inflamatorios y cancerígenos, también relacionados con el colon. De hecho, a la luz de informes anteriores en la misma línea, la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de Francia, siempre a la vanguardia a nivel mundial en lo que a prevención de riesgos de este tipo en el ámbito alimentario se refiere, impulsó su prohibición. La plataforma europea de consumidores BEUC solicitó su retirada a nivel europeo, aunque hasta la fecha, el último dictamen al respecto de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria asegura que no hay motivos suficientes para ello.

Nanopartículas que se absorben e ingresan a tejidos

La microbiota intestinal, que se refiere a la comunidad diversa y compleja de microorganismos en el intestino, juega un papel vital en la salud humana. Un desequilibrio de la microbiota intestinal se ha asociado con una variedad de problemas de salud, incluida la enfermedad inflamatoria intestinal, la obesidad y las enfermedades cardiovasculares.

La exposición humana a las nanopartículas de TiO2 transmitidas por los alimentos proviene principalmente de ese aditivo alimentario conocido como E171, que está formado por partículas de TiO2 de diferentes tamaños, que incluyen un tercio o más que son a escala nanométrica. El profesor Xiao ha advertido que, con datos a nivel de Estados Unidos, está claro que precisamente por el área de uso dentro de la industria alimentaria, niños y niñas se están exponiendo a niveles de E171 hasta cuatro veces por encima de las cifras encontradas en adultos.

Más pequeñas que 100 nanómetros, las partículas a nanoescala transmitidas por los alimentos pueden tener propiedades fisiológicas únicas que causan preocupación. «Las partículas más grandes no se absorberán fácilmente, pero las más pequeñas podrían ingresar a los tejidos y acumularse en algún lugar», explica Xiao.

Afectación clara al colon

En su estudio, Xiao y su equipo alimentaron con NPs de E171 ó TiO2 a dos poblaciones de ratones como parte de su dieta diaria. Una población recibió una dieta alta en grasas similar a la de muchos estadounidenses, dos tercios de los cuales son obesos o tienen sobrepeso. El otro grupo de ratones fue alimentado con una dieta baja en grasas. Los ratones alimentados con una dieta alta en grasas eventualmente se volvieron obesos, mientras que los ratones con una dieta baja en grasas no lo hicieron.

«Tanto en los ratones no obesos como en los obesos, la microbiota intestinal se vio perturbada por los NP E171 y TiO2», dice Xiao. «Las partículas de tamaño nanométrico causaron más cambios negativos en ambos grupos de ratones». Además, los ratones obesos fueron más susceptibles a los efectos adversos de los NP de TiO2, causando más daño en los ratones obesos que en los no obesos.

Los investigadores encontraron que los NP de TiO2 disminuyeron los niveles cecales de ácidos grasos de cadena corta, que son esenciales para la salud del colon, y aumentaron las células inmunes proinflamatorias y las citocinas en el colon, lo que indica un estado inflamatorio.

Interrumpe la homeostasis de la microbiota intestinal

Para evaluar el impacto directo en la salud de la microbiota intestinal alterada por TiO2, Xiao y sus colegas realizaron un estudio de trasplante fecal. Le dieron antibióticos a los ratones para limpiar su microbiota intestinal original y luego trasplantaron las bacterias fecales de los ratones tratados con TiO2 NP a los ratones tratados con antibióticos. «Los resultados respaldan nuestra hipótesis de que incluir NP de TiO2 en la dieta interrumpe la homeostasis de la microbiota intestinal», dice Xiao, «lo que a su vez conduce a la inflamación del colon en los ratones».

El estudio también midió los niveles de TiO2 en muestras de heces humanas, encontrando un amplio rango. Xiao dice que se necesita más investigación para determinar los efectos en la salud de la exposición a largo plazo, como la exposición a largo plazo y multigeneracional, a los NP de TiO2.

Referencia bibliográfica

Foodborne Titanium Dioxide Nanoparticles Induce Stronger Adverse Effects in Obese Mice than Non‐Obese Mice: Gut Microbiota Dysbiosis, Colonic Inflammation, and Proteome Alterations. Autores: Xiaoqiong Cao, Yanhui Han, Min Gu, Hengjun Du, Mingyue Song, Xiaoai Zhu, Gaoxing Ma, Che Pan, Weicang Wang, Ermin Zhao, Timothy Goulette, Biao Yuan, Guodong Zhang, Hang Xiao. Publicación: Small. Junio 2020.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here