70.000 masai en riesgo de expulsión para convertir sus tierras en zona de caza de trofeo y safari

Campaña de presión frente al gobierno de Tanzania para proteger a la población local.

Tres niños masái
Niños del poblado masái de Kartalu / Foto: © The Oakland Institute

A comienzos de 2022 el gobierno de Tanzania reanudó el proceso para hacerse con hasta 1500 kilómetros cuadrados de tierras que en la actualidad son el hogar de pastores masái, o maasai, que, durante generaciones, han administrador de forma sostenible los recursos de esta zona en el área de Loliondo, distrito de Ngorongoro, en la llamada Área de Conservación de Ngorongoro (NCA).

Se calcula que más de 70 mil personas se verían obligadas a abandonar sus tierras ancestrales.

Según ha informado el Oakland Institute el motivo de este desplazamiento de población sería disponibilizar los terrenos para una empresa con sede en los Emiratos Árabes Unidos que desplegaría un proyecto empresarial enfocado al turismo de safari y a la caza de trofeos.

Los masai se oponen a los reasentamientos

Líderes locales de los masai han difundido una declaración en contra de este proyecto y han solicitado al gobierno que detenga sus intenciones. El Oakland Institute recuerda que la empresa responsable de este proyecto, que gestiona excursiones de caza para la familia real de los Emiratos, ya estaría detrás de diversos desalojos violentos de los maasai, incluyendo quemas de casas y matanza de animales.

“Que los maasai se enfrenten una vez más al desalojo para complacer a la familia real de los Emiratos Árabes Unidos muestra que el gobierno de Tanzania continúa priorizando los ingresos del turismo a expensas de los pastores indígenas que han administrado el área de manera sostenible durante generaciones”, lamenta Anuradha Mittal, directora ejecutiva de Oakland Institute y autora de Losing the Serengeti (.pdf), un informe de 2018 del Instituto que documentó ampliamente el impacto de esta empresa en el área.

Los mencionados violentos desalojos de masai, forzados por el gobierno tanzano, tuvieron lugar en 2009, 2013 y 2017, y llevaron a diversas poblaciones locales a buscar amparo en la Corte de Justicia de África Oriental (EACJ). En septiembre de 2018, la EACJ otorgó una orden judicial que prohibía al gobierno de Tanzania desalojar a los aldeanos, confiscar su ganado, destruir propiedades o acosar a las comunidades maasai que viven en las aldeas de Ololosokwan, Oloirien, Kirtalo y Arash. El nuevo intento de apoderarse de estos mismos 1.500 km2 de tierra parece ser una flagrante violación de la orden judicial y se han emprendido acciones legales en la EACJ, donde los líderes de las aldeas han solicitado órdenes de detención urgentes.

Campaña internacional de apoyo a los maasai

Diversos colectivos y la propia población local han criticado que la administración tanzana se escuda en la creciente conflictividad entre humanos y fauna salvaje y también en el aumento significativo de la población y de sus rebaños, como escusas para expulsarlos de la reserva natural.

Lo cierto es que, según subraya Mittal, los propios informes del gobierno reconocen que los indígenas de la NCA protegen con éxito la vida silvestre de la caza furtiva. “Sacarnos solo dañará la salud de la vida silvestre con la que hemos coexistido durante milenios”, defiende un líder masái tradicional que vive en la NCA.

Una petición coordinada por Rainforest Rescue con el Oakland Institute en apoyo a los masái, ya había obtenido a mediados de marzo de 2022 más de 100.000 firmas, y otra campaña de apoyo a los masái en Avaaz superaba los tres millones de apoyos. En ambos casos, se apoyan las demandas de las comunidades masái para detener los desalojos planificados y otorgarles autonomía sobre las decisiones futuras sobre el uso de la tierra.